¿Por qué la informalidad tiene rostro femenino? 4 mujeres economistas responden
Las mujeres enfrentan restricciones, que no tienen los hombres, que condicionan la "decisión" de aceptar un empleo informal, explicaron especialistas de la red Las Economistas.

Las mujeres enfrentan restricciones, que no tienen los hombres, que condicionan la "decisión" de aceptar un empleo informal, explicaron especialistas de la red Las Economistas.
La mayor ocupación de las mujeres en la informalidad se debe a restricciones que enfrentan ellas, y no los hombres, para acceder a la formalidad, más que un tema de preferencias o decisiones, de acuerdo con mujeres economistas.
“Por mucho tiempo nos hemos quedado tranquilos con la narrativa de que son preferencias (...) y yo diría que lo que aportamos las mujeres de nuevo es fijarnos más en las restricciones que condicionan esas preferencias”, aseguró Elia de la Cruz, economista de Loyola Marymount University (LMU) durante el foro México en la Visión de Las Economistas. Ver para crecer.
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La narrativa predominante indica que las mujeres prefieren un trabajo informal porque les ofrece incentivos como la flexibilidad que les permite disponer de tiempo para el cuidado familiar, coincidieron las participantes del panel Mercado laboral, productividad y cambio demográfico organizado por Las Economistas, primera red de mujeres economistas de México.
Las dos restricciones que llevan a las mujeres a la informalidad son la carga de cuidados impuestos a la población femenina y la inseguridad pública que afecta “desproporcionadamente” a las mujeres, ambas condicionan el tipo de trabajo al que pueden acceder o tomar las mujeres, explicó Elia de la Cruz.
“El modelo tradicional del aseguramiento social vinculado con un trabajo asalariado de tiempo completo con horario fijo presenta muchas restricciones para las mujeres (...) no se acerca a la realidad de las mujeres”, añadió.
De la Cruz encontró mediante un experimento que hombres y mujeres valoran la seguridad social de manera muy similar.
Sin embargo, la diferencia que lleva a elegir a las mujeres la informalidad es que para ellas un empleo de tiempo completo resulta menos práctico para sus tareas de cuidados, mientras que a los hombres esto no es un factor a considerar.
Inseguridad lleva a las mujeres a la informalidad
La inseguridad pública y violencia genera distorsiones en el mercado laboral que terminan por orillar a las mujeres a acceder a empleos informales, peor pagados, pero con flexibilidad, sostuvo Aurora Ramírez Álvarez, economista del Colegio de México (Colmex).
Las distorsiones del mercado laboral por la violencia son el cierre de empresas, que el talento más productivo no acepte trabajar en esas zonas y que quienes se quedan ahí son asignadas a los peores trabajos, enumeró Ramírez Álvarez.
“Tristemente, lo que sucede es que mientras que los hombres salen, las mujeres entran al empleo, pero entran empleos informales, es decir, empleos más flexibles. El mercado laboral reacciona de manera diferente cuando son mujeres que cuando son hombres, cuando hay violencia que afecta al mercado laboral”, expuso Ramírez Álvarez.
¿Realmente las mujeres no desean un trabajo formal?
Más allá de las preferencias o las restricciones que llevan a las mujeres a la informalidad, hay una falta de valoración hacia el trabajo formal justificada por la baja calidad y el costo de cumplimiento de los derechos laborales para ellas, aseguró Joyce Sadka, economista del ITAM.
“Más que un deseo de trabajar en la informalidad, probablemente si hay un cierto desapego o falta de valoración de un trabajo formal de manera justificada porque los trabajos formales en el margen son de muy mala calidad”, explicó Sadka.
De acuerdo con una encuesta realizada por la investigadora y su equipo, de 10 beneficios que brinda el acceder a un empleo formal las mujeres sólo ubicaron uno, que es el acceso al servicio de salud gratuito, pero al que ven con carencias.
Sin embargo, al explicarles los otros beneficios cambiaron su valoración sobre la formalidad.
“Sí hay un deseo de usar en el mercado formal, pero ese deseo es tan mermado porque los derechos laborales no están siendo cumplidos de una manera efectiva y ágil y esa falta de efectividad es particularmente detrimental para las mujeres”, agregó Sadka.
Un ejemplo de esta falta de efectividad que encontró la investigadora es que las mujeres tienden a llegar a más acuerdos de conciliación laboral prejudicial más que que los hombres, pero se llevan menos dinero.
“¿Por qué ellas hacen eso y declinan un juicio? Por irracionalidad, no, porque cuesta mucho tiempo y este costo de tiempo es mayor para las mujeres. No olvidemos que las mujeres en todas las encuestas gastan el doble o más de horas en cuidado que los hombres”, explicó.
Cuidados, la carga que pesa sobre la mujeres
Las mujeres enfrentan una sobrecarga en trabajos de cuidados no remunerados de hasta 40 horas más que los hombres, lo que interfiere con su participación en el sector formal del mercado laboral, sostuvo Laura Juárez, economista de El Colegio de México (Colmex).
“Cuando hablamos de por qué la economía mexicana no despega, a veces hablamos sobre la falta de los formales y la baja productividad y son problemas medibles. Pero estos aspectos dependen mucho de cómo las mujeres distribuyen la carga del trabajo no remunerado dentro del hogar”, explicó.
Por ejemplo, cuando una mujer tiene un bebé su ingreso cae 24% y su probabilidad de estar empleadas baja 37%, mientras que para los padres eso no ocurre, ejemplificó.
“Si la política pública no nos ayuda a decidir quién va a cuidar, los hogares ya lo están haciendo y en los hogares cuidan ellas”, añadió.


