Del brandy de los abuelos al de las nuevas generaciones: Así duplicó sus ventas Casa Pedro Domecq

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Con marcas como Presidente y Don Pedro, que celebra seis décadas, la compañía apuesta por los recuerdos familiares y la sobremesa para fortalecer su negocio y conectar con nuevos consumidores.

Diego López

En nueve años, Casa Pedro Domecq duplicó sus ventas. Detrás del crecimiento hay una estrategia que recupera las botellas presentes en las reuniones familiares, el brandy de los abuelos y los sabores asociados con la sobremesa. La compañía encontró en esa memoria una oportunidad para actualizar sus marcas y convertir el reconocimiento de varias generaciones en un motor comercial.

“En estos nueve años, la compañía ha duplicado sus ventas”, afirma Oscar Vargas Juárez, Marketing & Trade Marketing Director de Casa Pedro Domecq. El directivo sitúa el comienzo de esta etapa en 2017 y asegura que actualmente la empresa es líder en volumen y valor dentro de la categoría de brandy, con Presidente al frente y Don Pedro detrás.

El crecimiento coincide con un momento significativo para esta última etiqueta: Don Pedro cumple 60 años y celebra con una edición conmemorativa, una imagen renovada y una estrategia que coloca a la sobremesa mexicana en el centro de su comunicación.

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Oscar Vargas Juárez, Marketing & Trade Marketing Director de Casa Pedro DomecqCortesía

Frente al discurso de la premiumización, que busca destacar productos mediante atributos de exclusividad y propuestas de mayor precio, Casa Pedro Domecq ha trabajado sobre otro activo: la familiaridad. Su apuesta consiste en actualizar marcas que ya tenían un lugar en la vida de los consumidores y darles motivos para volver a elegirlas.

El recuerdo ya estaba en la mesa

Cuando comenzó esta nueva etapa, explica Vargas Juárez, la compañía encontró marcas que vendían bien y eran ampliamente conocidas, pero que necesitaban fortalecer su posicionamiento. El reto era hacerlas actuales conservando aquello que les daba identidad.

“El origen no se inventa: se gana, se construye con los años”, sostiene. Para definir la estrategia, la empresa estudió quién consumía sus productos y qué recuerdos despertaban. En esas conversaciones apareció una memoria familiar que seguía vigente.

“En mi casa siempre había una botella”, respondían algunos consumidores. Después surgían las referencias al abuelo, al padre o a los tíos. Para la empresa, esos testimonios mostraban que existía un vínculo emocional sobre el cual podía trabajar.

Vargas Juárez explica que la nostalgia no surgió como una emoción que debían fabricar mediante publicidad. El recuerdo estaba presente y la tarea consistía en volverlo relevante: llevarlo a una comunicación capaz de dialogar con las formas actuales de reunirse y consumir.

60 años y una nueva presentación

Don Pedro nació en la década de los sesenta, inspirado en la tradición de Jerez y vinculado al desarrollo de la industria vitivinícola mexicana, de acuerdo con la información histórica proporcionada por la compañía. Su portafolio actual incluye las expresiones Clásico y Reserva, elaboradas con añejamiento en barricas de roble americano.

Como parte del proceso de revitalización iniciado en 2017, la marca presentó en 2025 una nueva identidad visual para ambas líneas. La renovación estuvo acompañada por la plataforma “Pone la sobremesa”, que recupera la convivencia después de comer como ocasión de consumo.

La premisa fue “Nueva imagen, mismo líquido”. De acuerdo con la compañía, el cambio actualizó la presentación sin modificar el producto, una decisión que permite conservar el sabor reconocido por sus compradores mientras se transforma su expresión visual.

El trabajo, desarrollado junto con la agencia Leo Constellation, recibió un reconocimiento en la categoría de Rebranding de los Best Branding Awards México 2026, según informó Casa Pedro Domecq. La distinción se suma al proceso de reposicionamiento que el directivo relaciona con el fortalecimiento de sus marcas históricas.

La sobremesa como oportunidad de negocio

La elección de la sobremesa mexicana tiene una lógica gastronómica y comercial: conecta el producto con un momento concreto de convivencia. La comida termina, pero permanecen las conversaciones, las anécdotas y las personas alrededor de la mesa.

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Casa Pedro Domecq duplicó sus ventasCortesía

Para una bebida asociada con reuniones familiares, recuperar esa ocasión permite hablar del consumo desde una experiencia reconocible. El desafío consiste en que la historia de marca tenga un lugar en las reuniones actuales y pueda acompañar a quienes empiezan a organizar sus propias celebraciones.

Esa idea se trasladó a la conmemoración del aniversario, realizada el 13 de octubre en la Cantina El Bosque, en Ciudad de México. La compañía presentó una edición especial por los 60 años de Don Pedro durante una cena con platillos de la cantina y una cata dirigida por Axel Pimentel, embajador de Casa Pedro Domecq.

El encuentro reunió los elementos sobre los que descansa esta etapa de la marca: brandy y gastronomía, con la convivencia como vínculo entre ambos. La edición conmemorativa funciona, además, como una expresión tangible de esa historia dentro de su oferta comercial.

Una bebida de recuerdo también atrae a los jóvenes

El reto para estas etiquetas es ampliar su público mientras conservan a sus compradores habituales. Vargas Juárez afirma que 50% de sus consumidores tiene menos de 30 años, aunque durante la entrevista no precisó si el porcentaje corresponde al portafolio completo o a sus marcas de brandy.

El directivo relaciona esa presencia con el reconocimiento de las etiquetas, su distribución y la confianza al momento de comprar. También señala que la compañía ha reforzado su participación en conciertos masivos y desarrollado campañas con un lenguaje más cercano a los adultos jóvenes.

En Presidente, explica, la comunicación adoptó un tono más desenfadado. En Don Pedro, la actualización visual y la recuperación de la sobremesa buscan que una marca de seis décadas mantenga pertinencia entre distintas generaciones.

Desde su perspectiva, algunos consumidores jóvenes encuentran en las marcas tradicionales referencias de autenticidad. Para la compañía, esa búsqueda representa una oportunidad: la botella que conocieron en casa puede convertirse en una elección propia.

Las ventas duplicadas que reporta Casa Pedro Domecq corresponden al conjunto de la compañía, y la entrevista no incluyó cifras de facturación, utilidades ni un desglose entre volumen y precio. El resultado comercial que comparte su directivo permite observar, sin embargo, cómo la memoria del consumidor, acompañada de distribución, renovación de imagen y comunicación, puede sostener una estrategia de crecimiento.

A sus 60 años, Don Pedro ocupa un lugar dentro de esa apuesta. La empresa busca que los recuerdos asociados con sus botellas se traduzcan en compras presentes, con la sobremesa como punto de encuentro entre quienes reconocen la marca desde hace décadas y quienes comienzan a descubrirla.

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