La Revolución Mexicana ha dejado de ser en blanco y negro
El documental La Bola, un proyecto impulsado desde la ENAC, desarrolló un software libre para colorear con rigor histórico las imágenes de la primera guerra filmada en la historia. El proyecto no busca restaurar el archivo, sino resignificarlo para nuevas generaciones.

La Bola se estrenó el fin de semana en el GIFF.
Durante más de un siglo la Revolución Mexicana ha permanecido fijada en la memoria colectiva como un episodio en blanco y negro. No porque el país careciera de color, sino porque así sobrevivieron los registros cinematográficos que documentaron uno de los momentos fundacionales de la historia nacional.
El documental La Bola parte precisamente de esa idea para proponer una nueva manera de apreciar el patrimonio audiovisual no sólo acerca de uno de los sucesos más importantes en la historia de nuestro país sino los preámbulos históricos, desde 1898, y los efectos posteriores, hasta 1932. Todo registrado por la entonces también revolucionaria tecnología fílmica.
Mediante inteligencia artificial, los responsables del filme colorearon, estabilizaron, aumentaron la resolución e interpolaron imágenes de archivos históricos con el propósito de acercarlas a públicos contemporáneos sin perder el rigor documental.
El trabajo en cuestión tuvo su premier mundial durante el arranque del Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF). En ese contexto, El Economista conversa con Alfonso Coronel, director y guionista de la pieza, y Gabriela Sandoval, productora.
"Cuando uno piensa la Revolución Mexicana la piensa en blanco y negro; la piensa como algo viejo. Verla en color la vuelve a poner en circulación", explica el director. "No es un trabajo de restauración; es un trabajo de intervención artística”.

Alfonso Coronel, director y guionista, y Gabriela Sandoval, productora.
La película toma como base más de 15 horas de materiales filmados entre finales del siglo XIX y los primeros años del México posrevolucionario, resguardados por la Filmoteca de la UNAM.
A partir de ellos, explica el realizador, el filme construye un recorrido por los acontecimientos históricos desde una perspectiva poco habitual: la de los propios camarógrafos que registraron la Revolución mientras el lenguaje cinematográfico apenas comenzaba a descubrirse.
La narración corre a cargo de Yalitza Aparicio, pero también aparecen historiadores, periodistas e investigadores especialistas en el periodo, como Soledad Loaeza, Lorenzo Meyer Cossío, Salvador Rueda, Josefina Mac Gregor Gárate, Roger Bartra, Margarita Vázquez Montaño y Alejandra Moreno Toscano.
El resultado, un vistazo inédito a las plazas y calles de principios del siglo XX, con sus palacios, puentes y fortines, todos testigos silenciosos del Porfiriato y los años previos al estallido revolucionario y la revuelta maderista.

Una instantánea del México revolucionario.
Pero el corazón en el relato de La Bola, sin duda, es el pueblo, el titular del apelativo y el mismo que parece que sigue allí afuera, en las calles del país, con la voluntad colectiva por encima de todo, cruzándose en la toma, mirando a la cámara, curioso, incontenible, siempre el verdadero protagonista.
En este trabajo fílmico también es posible reivindicar la relevancia que tuvieran las soldaderas para el movimiento revolucionario, como proveedoras, cuidadoras y combatientes.

Soldaderas de la Revolución.
La IA que aprendió los colores de México
Pero el mayor desafío de este logro técnico no fue la coloración de las imágenes, sino enseñar a un inteligencia artificial cuáles eran realmente los colores de México. Y los sistemas convencionales de IA, explica Coronel, fueron entrenados principalmente con bases de datos provenientes de otras regiones del mundo. Cuando comenzaron las primeras pruebas, los resultados estaban muy lejos de la realidad histórica.
"Metíamos una imagen mexicana y salíamos demasiado güeritos; no existía el color moreno. Los uniformes aparecían azules cuando eran verdes."
Para resolver ese problema nació Adelita, un software desarrollado junto con el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la UNAM.
Pero el algoritmo no aprendió solo. El equipo coloreó manualmente más de dos mil fotogramas para entrenar al sistema y después cada escena fue revisada junto con especialistas en historia militar e indumentaria.
"La inteligencia artificial no decidió el color de la historia (...) cada intervención fue resultado de una investigación documental y de un proceso de validación histórica”, lo que demuestra que la IA puede convertirse en una herramienta para ampliar las capacidades creativas, siempre que permanezca bajo supervisión humana y sustentada en conocimiento especializado, afirma Coronel.

Imagen de Porfirio Díaz intervenida con IA.
Para Coronel, esa experiencia demuestra que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para ampliar las capacidades creativas, siempre que permanezca bajo supervisión humana y sustentada en conocimiento especializado.
El patrimonio también necesita reglas
La posibilidad de intervenir imágenes históricas implicó un largo proceso de convencimiento con las instituciones responsables de resguardar el patrimonio audiovisual mexicano.
Gabriela Sandoval recuerda que tanto la Filmoteca de la UNAM como el INAH exigieron conocer con detalle el proyecto antes de autorizar el uso de las imágenes. Más que un trámite administrativo, se trató de demostrar que la tecnología serviría para acercar el patrimonio a nuevas generaciones y no para descontextualizarlo o banalizarlo.
Por esa razón, las fotografías animadas únicamente incorporan movimientos mínimos y nunca inventan acciones o personajes inexistentes. "No hacemos que ocurra algo que no estaba en la imagen", explica Coronel.

Imagen de Francisco I. Madero intervenido con IA.
Esa misma filosofía acompaña el recorrido que ahora inicia “La Bola”. Después de su estreno en el GIFF, el documental comenzará una ruta por festivales nacionales e internacionales, además de funciones previstas en espacios culturales, universidades y salas equipadas para proyectar su versión en tercera dimensión (3D). Más adelante buscará llegar también a plataformas digitales.
Para sus realizadores, el reto no termina con la producción del documental, sino con encontrar nuevas formas de exhibición para el cine mexicano.
"No podemos quedarnos únicamente con las opciones que ofrece la industria; también tenemos que crear nuestros propios espacios", concluye Sandoval.

Foto: Cortesía
La Bola
Dirección y guion: Alfonso Coronel
Producción: Gabriela Ivette Sandoval
Narración: Yalitza Aparicio
Género: Largometraje documental
Duración: 95 min.
Producción: Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC-UNAM), dentro del programa Óperas Primas
Material de archivo: Colecciones cinematográficas testimoniales de la Revolución Mexicana (1898-1932) de la Filmoteca de la UNAM, con imágenes complementarias de filmes históricos y fotografías del INAH
ricardo.quiroga@eleconomista.mx
