González Iñárritu es ya el primer cineasta en la historia de El Colegio Nacional
El ganador de cinco premios Oscar habló sobre la hegemonía del encuadre vertical de los celulares e instó a los jóvenes cineastas a mantener el cine hecho por humanos.

El cineasta Alejandro G. Iñárritu, acompañado por Felipe Leal, Teresa Vicencio y Juan Villoro.
A partir de este martes, el director de cine mexicano Alejandro González Iñárritu se ha confirmado como el primerísimo cineasta en integrarse a las filas de El Colegio Nacional, llamado como la “Máxima cátedra de México”, tras 86 años de su creación.
El cineasta llenó la sala principal de la institución ubicada frente a los vestigios del Templo Mayor, emblema arquitectónico del México prehispánico enclavado a su vez a un costado de la plancha del Zócalo de la Ciudad de México, sitio en el que el realizador filmó una de las partes más emblemáticas de su más reciente cinta, “Bardo, falsa crónica de unas cuántas verdades”.
La ocasión convocó a un grupo de intelectuales y artistas muy poco común, entre ellos el flautista Alejandro Escuer, la directora Alejandra Márquez Abella y su colega el realizador Luis Mandoki, así como la diseñadora y artista plástica Carla Fernández, la escritora cubana Wendy Guerra y el músico y sonidista Martín Hernández, constante colaborador de los filmes del inducido. También estuvo presente el escritor, guionista y cineasta Guillermo Arriaga, responsable de los guiones de los primeros tres filmes de Iñárritu..
El director agradeció no sólo su inclusión sino la consideración de una disciplina que es producto de una tradición de 130 años que han dado cabida al trabajo de grandes nombres del cine mexicano, como Luis Buñuel, Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y Tatiana Huezo, entre muchas otras.
El cine es la disciplina más joven de todas las artes, aseguró y sin embargo reviró que, por la diversidad de temas que caben dentro de sí, porque todas las disciplinas pueden ser contenidas en el cine, éste es hoy un “exquisito guacamole estético”.
Aplaude políticas en favor del cine
“Debemos continuar haciendo cine mexicano, necesitamos exhibirlo. Me da mucho gusto que haya una iniciativa para dar subsidios que reconozcan a los que hacemos cine. Porque todos los mexicanos que trabajamos en las artes visuales somos privilegiados y herederos de una cultura milenaria que ha desarrollado un lenguaje visual único y profundamente simbólico”, expresó.
Más adelante, el ganador de cinco premios Oscar y dos Ariel dijo que “la dictadura del encuadre impone un acto ritual. El acto de enmarcar fue y sigue siendo un acto de poder”.
En este mismo sentido, el realizador se pronunció sobre el uso de los celulares, hoy en día capaces de registrar imágenes y transmitirlas con total inmediatez desde ese pequeño encuadre subjetivo.
“A través de ese encuadre o marco vertical de nuestro teléfono celular, todos experimentamos a diario ese fenómeno que, por un lado, nos revela el mundo al mismo tiempo que nos lo oculta. Nunca antes, ese marco había sido tan frenético, tan veloz y llevado tan pegado al cuerpo tan cerquita de nuestro corazón. Ese marco no sólo reprime sino también produce realidades. Nunca antes en la historia del pensamiento humano, un rectángulo tan pequeño había convencido a tanta gente de que lo que no cabe en él no es real”, opinó.
Al final de su discurso, el cineasta se pronunció sobre la incursión de las inteligencias artificiales.
“La inteligencia artificial puede hacer pirotecnias visuales de primer nivel. Apenas estamos empezando a ver de lo que es capaz. Pero detrás no hubo nadie que amara, nadie que sufriera (…) Deseo que los jóvenes se den cuenta que es su cuerpo con el que pueden navegar. Les pido que sigamos humanos, haciendo cine como humanos”.
Al borde de las lágrimas
Durante la ceremonia de inducción, a la que también asistió su familia, el realizador presentó distintos cortes de las cintas que han integrado su filmografía, esto para explicar sus procesos de pensamiento y su manera de filmar, los desafíos y momentos de suerte que vivió en toda su trayectoria.
Asimismo, refirió que el que le den la bienvenida a El Colegio Nacional le confiere un sentido de pertenencia por este país y por esta cultura aunque se reconoció como un ser, junto con su familia, en constante transición, en tantos viajes y habitado en tantas regiones.
En distintos momentos, a Iñárritu se le vio notablemente conmovido y se le quebró la voz, particularmente cuando habló de la luz como elemento fundamental del cine.
“Hacer cine es como domesticar a un orangután para que actúe frente a una cámara”; “seas quien seas, lograr financiamiento para una película es muy difícil. Una buena película es un verdadero milagro”; “todos los mexicanos que trabajamos en las artes visuales somos privilegiados y herederos de una cultura milenaria que ha desarrollado un lenguaje visual único y profundamente simbólico”.
Fueron algunas de las sentencias por las que el nuevo integrante de la Máxima cátedra de México fue ovacionado durante la ceremonia.
El cineasta fue recibido por el presidente en turno de El Colegio de México, el arquitecto Felipe Leal, y su discurso fue respondido por el escritor Juan Villoro, quien expresó:
“Ajeno a todo requisito escolar, González Iñárritu aceptó esta noche algo inusual: ingresar con entusiasmo a un colegio”.
