Mad Max, una obra maestra

En la nueva entrega de Mad Max no existen los efectos especiales tipo rayos de superhéroes guapos al estilo de Los Vengadores ni lujosos autos a toda velocidad; en Mad Max hay sudor, lucha cuerpo a cuerpo, mugre, polvo, chatarra, motos, fuego, sangre y rock and roll.

Acción, locura y psicodelia a toda velocidad, esto es Mad Max: Furia en el camino.

Crecí con Max, primero en el cine y luego en la televisión; la historia de un mundo en caos con un hombre que lo ha perdido todo y va en busca de venganza donde lo más preciado es el agua y la gasolina era estremecedora.

Y es justo aquí, donde el director George Miller retoma a su bebé para inyectarle esteroides y anabólicos y el resultado es asombroso en cuanto a las poderosas persecuciones y explosivas secuencias del nuevo Mad Max.

Pero dentro de toda esta orgía de violencia, sesos y freaks se encuentran varias sorpresas: la primera de ella es que Mad Max no es la estrella, la verdadera protagonista es Furiosa y el woman power quienes buscan salvar a la especie humana.

Pero vamos por partes, en cuanto arranca la película el espectador no va poder parpadear, la primera escena es vertiginosa y los 15 minutos de arranque son brutales: Max (Tom Hardy) trata de escapar del ejército enloquecido del Inmortal Joe (Hugh Keays-Byrne), un monstruo que cubre su rostro con una mascara y quien es el Dios de un lugar llamado La Ciudadela, en lo alto viven los poderosos, abajo, los pobres leprosos y deformados piden limosna y agua que beber. La ambición y locura ha terminado con el mundo como lo conocíamos.

En medio de esto aparece Furiosa (Charlize Theron) quien se convierte en pieza clave de la película y se enfrenta al temible Joe quien ordeña a las mujeres y tienen su harem de esclavas sexuales que le dan hijos sanos y fuertes.

En la nueva entrega de Mad Max no existen los efectos especiales tipo rayos de superhéroes guapos al estilo de Los Vengadores ni lujosos autos a toda velocidad; en Mad Max hay sudor, lucha cuerpo a cuerpo, mugre, polvo, chatarra, motos, fuego, sangre y rock and roll.

Mad Max es un hombre atormentado por la culpa de no haber protegido a su familia y por eso prefiere vivir sólo, aunque ahora ayudará a las mujeres, sí, la ultima esperanza de la humanidad en un mundo que puede estar muy cercano a nuestras vidas.

Siendo exigentes, a la película le falta sangre y tripas, pero basta saber que la lucha en Mad Max es por sobrevivir al caos, la locura y la violencia; los ideales y moralejas no tienen espacio en éste combo de perdición y venganza.

En medio de la belleza del desierto, amaneceres o la bóveda celeste en Australia, aparece la brutalidad, lo monstruoso y un Blockbuster poderoso que es una obra maestra de acción. Mad Max, el rey ha vuelto.

vgutierrez@eleconomista.com.mx

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