El constante avance tecnológico ha provocado la evolución de un sinfín de procesos humanos como la comunicación, la interacción y hasta la forma de supervivencia del mismo hombre. Por esta razón, no es de extrañarse que la alimentación experimente cambios y se adapte a las nuevas formas de vida que el futuro demande.

La comida del futuro podría ser personalizada. Se espera que la ciencia de los alimentos formule el mejor perfil nutricional para cada grupo demográfico, así como para cada individuo. Este factor podría encarecer la comida.

Otro factor determinante que nos hará replantear los nuevos alimentos será la escasez de animales comestibles como lo son las reses o el puerco. Afortunadamente, ya se están generando alternativas que puedan suplir este alimento rico en proteína.

Beyond Meat e Impossible Foods son dos compañías que están trabajando en esa sustitución y ya tienen en el mercado, incluso en grandes cadenas de comida rápida como McDonald's y Burger King, productos alimenticios fabricados a base de plantas.

comida del futuro
Comida del futuro: carne para hamburguesa. Foto: Impossible Foods 

Alimentos indispensables para el futuro

Carne 3D

Modern Meadow es una empresa estadounidense que logró combinar la tecnología de la impresión tridimensional con las técnicas utilizadas para el cultivo de tejidos, obteniendo como resultado la impresión de carne comestible.

La compañía buscará perfeccionar esta creación para hacerla totalmente digerible y que aporte las mismas proteínas que la carne verdadera. De concretar dicho proyecto, estaría realizando un gran aporte a la humanidad con el que ya no será necesario el sacrificio animal para la supervivencia humana. Seguramente habrá otras consecuencias, incluso negativas, pero esas por el momento aún se desconocen.

Insectos

Abaratar costos y aprovechar todos los beneficios de lo que esté a nuestro alcance será prioridad para lograr adaptarnos a la escasez de algunos alimentos. Es por esta razón que los insectos serán indispensables en la dieta de las personas por su fácil reproducción y la capacidad de sobrevivir a todo tipo de situaciones climáticas.

Los insectos brindan beneficios nutricionales como proteínas, hierro y fósforo y forman parte de la dieta de distintas culturas alrededor del mundo. En México la lista de insectos comestibles pasa por los chapulines y los gusanos de maguey a los alacranes y los escamoles.

La comida del futuro podría recuperar la importancia dietética de los insectos, y cuya ingesta se conoce como entomofagia, y situarlos al centro de la mesa.

Algas

Otra alternativa natural que se convertirá en una fuente de calcio, proteína, hierro, vitaminas, minerales, fibras y antioxidantes serán las algas. Organismos con la capacidad de realizar la fotosíntesis oxigénica y obtener el carbono orgánico con la energía de la luz del sol.

Actualmente las algas sólo son comunes en algunas dietas veganas por sus altos contenidos nutricionales, que ayudan a tratar enfermedades como la osteoporosis, anemia e hipertensión.

Envolturas comestibles

El cuidado del medio ambiente es otra de las razones por las que se deben implementar nuevas formas de consumo. Las envolturas también se convertirán en comida en un futuro.

Uno de los tantos ejemplos es la envoltura creada con base en una proteína extraída de la leche llamada caseína, que de acuerdo con la Sociedad Estadounidense de Química es más eficiente que los plásticos para conservar alimentos.

Esta envoltura se puede reutilizar como conservador de cereal, sustituyendo al azúcar, aprovechándola al máximo y disminuyendo la producción de basura.

Fruta encapsulada

En Colombia se ha puesto en marcha un proyecto que permite llevar fruta y verdura encapsulada, con el objetivo de extender la vida útil de estos productos por 18 meses, transformándolos en alimentos microencapsulados que permiten satisfacer las necesidades nutricionales de las personas.

Esta alternativa brinda la posibilidad de consumir los nutrientes de las frutas y verduras a menores costos y sin necesidad de refrigeración y con la posibilidad de ser almacenados por mayor tiempo.

Todos estos alimentos tienen algo en común: responden a necesidades de adaptación y contribuyen a la conservación del medio ambiente, que se seguirá transformando y deteriorando como consecuencia de las malas prácticas de consumo del ser humano.

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