Cuando salieron a la luz los planes antimigratorios del presidente estadounidense Donald Trump, que pretenden restringir la contratación de talento extranjero a las empresas, las señales de alarma se encendieron en Silicon Valley. Ante el impacto que puede suponer este bloqueo, comenzaron a emerger posibles alternativas para crear polos alternativos de innovación en otros países como Canadá o México.

La idea de crear una especie de Silicon Valley en el mar, fuera de la jurisdicción de Estados Unidos y sus reglas migratorias, podría convertirse en una alternativa que impida la fuga de talento y posibles repercusiones en el ecosistema de innovación.

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Más del 40% de las nuevas startups de Silicon Valley tienen en su equipo fundador al menos a un inmigrante. El éxito de las conexiones, el acceso al financiamiento y los negocios tiene que ver con los inmigrantes y el detener eso tendrá una repercusión negativa a largo plazo. Y la idea de un muro es una idea terrible , dice Dario Mutabdzija, director de Desarrollo de Negocios de PayKey, una startup israelí que habilita el realizar pagos a través de los sistemas de mensajería de las redes sociales como Facebook Messenger, Whatsapp o Twitter.

Varios años antes de unirse a PayKey, Mutabdzija creó Blueseed junto con Max Marty en el 2011. Se trataba de una especie de barco en altamar, cerca de Silicon Valley, pero fuera de la jurisdicción estadounidense, para albergar a los talentos más prometedores y ayudarlos a crear empresas disruptivas. Una especie de incubadora para una élite de talento no estadounidense.

Mutabdzija es un inmigrante de primera generación proveniente de la ex república de Yugoslavia, quien emigró con su familia a California donde pudo vivir, estudiar y desarrollarse profesionalmente. Su situación le permitió además reconocer el valor de la multiculturalidad en el desarrollo de la innovación.

Perseguimos la idea junto con los cofundadores del proyecto porque el atraer talento es un aspecto clave de Silicon Valley y el hecho de que es multicultural y diversa. Tienes la mejor gente que viene de todos los lugares, de Sudamérica, de Rusia, de China, de Europa. Si miras a las grandes compañías como Google, los directores son inmigrantes o descendientes de inmigrantes , explica en una entrevista con El Economista.

Con Blueseed, sus fundadores buscaron una forma legal de acelerar el proceso de atracción de talento, con un enfoque hacia los emprendedores con ideas innovadoras, que los integrara a la cultura de Silicon Valley incluso antes de obtener sus papeles que les permitieran trabajar en territorio estadounidense.

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En ese entonces, el interés por el proyecto fue global. Mutabdzija asegura que tuvieron un importante interés de los medios de comunicación, y recibieron miles de aplicaciones de startups proveniente de 71 países distintos.

De acuerdo con registros de CrunchBase, la firma logró obtener nos 450,000 dólares de financiamiento.

Tuvimos la atención del mundo, pero nunca fuimos capaces de levantar el suficiente dinero para comenzar la operación del barco , reconoce. De acuerdo con sus cálculos, necesitaban entre 30 y 40 millones de dólares de capital inicial.

El proyecto cerró en el 2014. El director de la Asociación de Internet.MX, Julio César Vega, no ve descabellado que se gesten o revivan proyectos similares a Blueseed como una alternativa para sortear las medidas de Donald Trump que amenazan uno de los pilares de Silicon Valley.

Pero Mutabdzija, quien fue el director ejecutivo de Blueseed, no tiene planes, por el momento, de relanzar Blueseed. Aunque tampoco descarta esta posibilidad en caso de existir las condiciones, principalmente un socio importante que pueda aportar el capital necesario para arrancar nuevamente.

Tal vez, si hubiera posibilidad de que una gran compañía estuviera dispuesta a asociarse desde la primera etapa, quizás volvería con mi equipo y lo consideraríamos. No creo que haríamos de nuevo todo el proceso de levantamiento de capital y buscar fondos, pero si tuviéramos un gran socio, lo consideraríamos. Cuando digo gran socio me refiero a una compañía muy grande, una multinacional con gran cantidad de recursos , explica.

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El cofundador de Blueseed considera que Vancouver en Canadá y Guadalajara en México tiene potenciales para convertirse en polos de atracción de talento alternativo a Silicon Valley, aunque el impacto no se verá en el corto plazo. En México, dice, el desafío es mayor por los cambios en el Tratado de Libre Comercio y el impacto negativo de Donald Trump en la economía y el tipo de cambio.

Aunque la propuesta de un Silicon Valley en altamar, asegura Mutabdzija, tiene el potencial de ser barajada como una alternativa al bloqueo migratorio: Un Blueseed tiene más sentido ahora que cuando lo empezamos .

julio.sanchez@eleconomista.mx

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