A pesar de que México ha tenido un papel digno en competencias mundiales de robótica, en nuestro país esta rama está marcada por los escasos recursos destinados a la ciencia y tecnología, así como por la falta de desarrolladores.

Con este escenario, Angélica Muñoz Meléndez asume la presidencia de la Federación Mexicana de Robótica (FMR), asociación que traerá a país la justa mundial de robótica, RoboCup 2012, a celebrarse del 18 al 24 de junio.

La FMR integra a instituciones como el Cinvestav, el Instituto Nacional de Astrófísica, Óptica y Electrónica (INAOE), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), el Tecnológico de Monterrey (ITESM), la Universidad La Salle, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Desde su conformación legal en 2010 -pero con actividades desde el 2007- Muñoz Meléndez fungió como vicepresidenta de la Federación, hasta la final del Torneo Mexicano de Robótica el pasado 28 de abril, fecha de su nombramiento. La doctora en Computación por la Universidad Pierre et Marie Curie sustituye a Jesús Savage Carmona y estará formalmente al frente de la Federación al término de RoboCup 2012, que tendrá su sede en la ciudad de México.

Como Federación, ¿cuáles han sido los logros más importantes que se han conseguido?

Han sido muchos años de trabajo. Con este grupo como tal, desde 2007, habíamos estado organizando congresos y concursos. Nosotros apreciamos que era muy importante la unión, porque juntos íbamos a lograr más.

Como asociación civil es un gran avance que ya tenemos un respaldo formal y podemos poner en orden lo que queremos. La FMR tiene una gran credibilidad. Nosotros todos los años vamos a buscar fondos con el CONACYT, con las universidades, con la UNAM, el INAOE, la UPAEP, el ITAM y nos apoyan de muchas. Podemos pedir fondos y canalizarlos al otorgar becas o apoyos para la realización de eventos como el Torneo (Mexicano de Robótica).

Pero no es sólo una competencia. Por ejemplo, damos becas a los chicos que demuestren que están haciendo robots. A veces se les reembolsa el transporte para venir y eso es muy importante. Eso es un logro inmenso porque eso lo hacemos desde el 2008.

¿Cómo ha visto el avance tecnológico en los desarrollos de los jóvenes?

Hay soluciones muy ingeniosas. En el concurso de limpiadores de playa, que es el Op Challenge para el concurso latinoamericano, sí vimos que los robots han avanzado. En las primeras competencias los robots se atoraban en la arena. Ahora ya no se atoran fácilmente. También en el reconocimiento de los objetos: hay robots que toman indiscriminadamente la arena y las latas, pero hay otros que son muy selectivos, van con su cámara o con un sensor. Se dirige el robot aunque tome todas las cosas que encuentra a su paso pero ya no camina como loco.

En Nuevo León, ellos hacen un concurso regional y aquí traen a los campeones. Ahora se llevaron casi la mitad de los premios, entonces veo un avance en esa región porque hay un apoyo muy decidido.

¿Cuál es el estado de la robótica a nivel nacional?

Nosotros hacemos investigación en robótica, vamos a conferencias y constantemente estamos en esto. Yo con mucho orgullo debo decir que, no es que no tengamos nada que aprender, sino que la investigación que se hace en México en todas las universidades, en la UNAM, en el INAOE, el Cinvestav es de un alto nivel. Se hablan todos al tú por tú en las investigaciones internacionales.

En todo lo que es el procesamiento de imágenes para reconocimiento de objetos por un robot, que forman parte del RoboCup at Home, que son retos de una complejidad técnica enorme y los están resolviendo. Entonces estamos bien, hay muy buenos investigadores, muy buenos científicos.

Lo malo es que es muy poca la gente que hace eso y desafortunadamente se hace con muy pocos recursos.

Cada vez se quiere hacer más con los mismos o menos recursos, cuando en países con economías comparables con nosotros como Brasil o Chile, por no decir Japón o Estados Unidos, están invirtiendo más en ciencia y le están apostando a esto como lo hizo Corea, porque saben que esto es una apuesta segura.

¿Quiénes tendrían que ponerse las pilas para impulsar el desarrollo?

Son dos actores: uno el gobierno, porque en México se dedica el 0.4% del PIB a Ciencia y Tecnología, cuando el mínimo que se debería destinar el 1% para que haya un apoyo decidido. No se dedica ni la mitad de esto.

Debería haber más recursos para que haya más becas, mejor equipamiento para que se abran plazas, la gente pueda regresar y traer gente de otros lados. Hay muchos mexicanos que estudian fuera y no pueden regresar, o regresan y están trabajando en otras cosas. Eso por ejemplo es muy triste.

También un gran actor que está faltando en México es la industria. Los industriales prefieren comprar la tecnología, pero no hay la cultura de invertir en desarrollo, como dar becas, ponerles retos (a los desarrolladores), datos, o tiempo de reunirse con ellos.

¿La creación de una Secretaría de Ciencia y Tecnología sería la solución?

Se antoja que si tuviéramos una Secretaría de Ciencia y Tecnología, es un signo de que la medida de que esos asuntos se van a tomar más en serio. Pero no es sólo el acto de la creación de la Secretaría de Ciencia y Tecnología, lo que hace falta es destinar más recursos a esto.

Si la Secretaría es un gesto de todo este cambio, de esta idea de que se debe apoyar la Ciencia y Tecnología, estoy de acuerdo. Igual Conacyt que se quede como un consejo, que depende de la SEP pero lo esencial es que la Secretaría se vea acompañada de apoyo decidido de más presupuesto.

¿Cómo espera el papel de los mexicanos en RoboCup 2012?

No son ningunos novatos, son veteranos. México ya ha tenido premios en Junior varios años; y en Atlanta, en la competencia At Home , hubo un tercer lugar mexicano en el internacional mundial. Eso sólo significa que tienen posibilidades de ganar.

Ojalá eso se refleje que el apoyo da para más. Lo esencial es que aumenten los jóvenes en carreras científicas, para que más gente quiera dedicarse a esto, a las ingenierías, a las matemáticas, y más gente quiera inventar cosas.

julio.sanchez@eleconomista.mx

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