La continua lucha que muchos predicen entre las máquinas y los seres humanos por quedarse con los puestos de trabajo puede encontrar un punto medio, a través de un modelo mixto de cooperación , sobre todo en el campo de la administración de activos.

Dentro de las predicciones de las consecuencias que puede acarrear la Cuarta Revolución Industrial, se contempla la posibilidad de la pérdida masiva de empleos humanos que serán reemplazados por máquinas o inteligencia artificial que hagan las mismas tareas por una fracción del costo y probablemente más rápido. La Cuarta Revolución Industrial, será una nueva manera de organizar los medios de producción poniendo en marcha fábricas inteligentes, capaces de adaptarse con más facilidad a las necesidades y a los procesos de producción así como a una asignación más eficiente de los recursos.

El Foro Económico Mundial estima que el cambio será tan inmenso que sólo en los próximos 15 años permitirá agregar 14.2 billones de dólares a la economía mundial y cambiará por completo el mundo del empleo, afectando a industrias en todo el planeta.

La Cuarta Revolución Industrial presenta la posibilidad de grandes ganancias potenciales para las compañías que implementen los cambios a medida que se van generando o que sepan adaptarse a las exigencias que presentará la competencia, pero también presenta un cambio radical en el paradigma del empleo como los conocemos.

En la historia de la humanidad han existido ocasiones en las que los cambios tecnológicos le dieron un giro completo al paradigma, para replantear casi todas las actividades humanas como consecuencia directa. En el siglo XVII, la máquina de vapor cambió por completo los medios de producción industrial modificando para siempre el concepto de industria y por lo tanto el de la economía. Desde la invención de las máquinas simples hasta los últimos desarrollos en el mundo de la robótica, el ser humano siempre ha echado mano de las ventajas de su creatividad para facilitarse una inmensa cantidad de tareas.

Las máquinas siempre han tomado el lugar de los seres humanos en las cadenas de producción que fueron mutando hasta los que conocemos ahora, y con ello se han modificado los roles o los distintos empleos que realizan las personas.

Actualmente nos encontramos al inicio del cambio. Pero extrañamente aunque existen modelos de consejería de administración de activos que son llevados a cabo sólo por humanos o sólo por inteligencia artificial, los inversionistas prefieren un modelo mixto que ocupe lo mejor de ambas opciones. O al menos eso es lo que se desprende de un estudio realizado por Accenture, una empresa multinacional dedicada a la prestación de servicios de consultoría y servicios tecnológicos, a 1,300 inversionistas en la encuesta sobre sus opiniones sobre la gestión digital de sus activos, el valor de los asesores humanos y por qué ambos son necesarios para una exitosa práctica de gestión de los activos.

El estudio de Accenture demostró que el 68% de los inversionistas emergentes y de alto perfil ya prefieren los modelos híbridos a un modelo de asesoramiento tradicional o uno operado únicamente por iteligencia artificial. Este cambio se da a partir de que los inversionistas son personas que pertenecen a la generación X o a los Millennial, que entienden que la flexibilidad en diferentes áreas los activos son lo que pueden entregar mejores rendimientos.

Este tipo de servicios los encontramos en herramientas o plataformas digitales que se basan en los cálculos de algoritmos y que además permiten información más precisa de los activos y sus movimientos. Pero a pesar de la existencia de este tipo de herramientas, Accenture encontró que la mayoría de los encuestados (57%) prefieren los modelos híbridos, los que mezclan los datos de la inteligencia artificial y los consejos de los seres humanos.

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El aumento de las herramientas digitales también cambia el papel del asesor. Los asesores ahora pueden servir a más a los clientes, ya que muchas de sus tareas tradicionales pueden ser manejadas a través de la interacción digital. Pero, servir a los clientes ahora significa centrarse en el valor añadido no disponible a través de plataformas manejadas por inteligencia artificial para realmente facilitar un asesoramiento híbrido. Los asesores necesitarán encontrar maneras humanas únicas de aportar valor, como actuar como un punto de validación para sus clientes que prefieren invertir por sí mismos.

A pesar del aumento de las herramientas digitales, nuestra investigación muestra que los inversionistas de todos los modelos todavía quieren acceso a algún ejecutivo para asesorase y orientarse en ciertas situaciones. Un consejero humano (incluso si la asesoría se presta virtualmente) todavía es visto por una leve mayoría (51%) como la opción más confiable para nuevas ideas de inversión. Y el 57% de los inversionistas sentía consejeros humanos (virtual incluido) proporcionó el mejor asesoramiento personalizado.

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Los inversionistas de todos los modelos calificaron un mayor acceso a los asesores para ayudar con la toma de decisiones como un factor diferenciador, lo que sugiere que incluso las mejores plataformas tecnológicas y algoritmos podrían dejar a los inversionistas con preguntas e incertidumbre.

Los modelos híbridos también están atrayendo a una base de inversores más joven, más acaudalada y mejor educada, lo que sugiere que tienen el potencial de convertirse en un modelo dominante de "alta participación" dentro de la industria.

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Pese a que se espera a que los robots o la inteligencia artificial controle una buena cantidad de empleos en un futuro, no se puede olvidar que en muchas áreas específicas, sin importar lo que las compañías consideren como más eficiente o más barato los clientes buscarán la manera de moldear las necesidades del mercado.