Algunas startups de tecnología que se valen de la gig economy (economía de plataformas) estiran los límites del lenguaje y han diseñado una neolengua con tal de evitar referirse a las personas con las que trabajan como empleados, y verlos como proveedores de servicio, evitando así aceptar las obligaciones que generarían con ellos al considerarlos formalmente como sus trabajadores en una relación laboral.

La gig economy, según el diccionario de Cambridge es una forma de trabajo basada en los empleos temporales o empleos por proyecto. Cada uno se paga por separado sin la necesidad de firmar un contrato que conlleve a obligaciones formales.

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Es común que este tipo de empleos se confundan con autoempleo. De hecho, depende de la perspectiva, pero este tipo de empleos ofrecen flexibilidad en lo que respecta a horas laborales y acuerdos contractuales u ofrecen condiciones laborales cercanas a la explotación laboral.

La economía colaborativa ha usado este modelo. De cierta forma el argumento radica en la especialización, por ejemplo Uber es una compañía que hizo el desarrollo tecnológico a través de una aplicación para teléfonos móviles que permite la logística de juntar al prestador de servicio de transporte, identificado como el socio , y el cliente que necesita de ese servicio.

El socio de Uber es el que invierte en el automóvil que permite el desplazamiento y Uber aporta el software que hace las conexiones de transporte y pago. En este caso, el socio puede elegir asociarse con el conductor y dividirse las ganancias, o puede ser él mismo el que opera el auto.

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La palabra socio , que evoca en la semántica del significado que hay un acuerdo entre las partes que no es laboral sino de negocios, es la que permite a la compañía californiana afirmar que no tiene obligaciones laborales con las personas que trabajan en la calle manejando para ellos.

Un caso similar se vive con Deliveroo, una aplicación del Reino Unido para teléfono móvil, que hace las veces de enlace logístico entre los clientes que deseen algún tipo de servicio de entrega a través de repartidores que usan su bicicleta como medio de transporte. Para seguir insistiendo que sus empleados no son sus empleados, Deliveroo diseñó una estrategia lingüística, que delinea las restricciones de vocabulario para referirse a sus trabajadores y así limitar su relación laboral y consecuentes responsabilidades con los que prestan servicio a la aplicación.

La estrategia de la compañía fue obtenida a través de un documento filtrado en posesión del diario británico Financial Times, con la que podemos imaginarnos hasta qué punto son capaces de llegar las compañías que usan la gig economy para evadir sus responsabilidades laborales.

Eufemismos

Que no decir Que decir
Empleado/trabajador/ staff/miembro/colaborador Proveedor independiente
Contratando Trayendo a bordo
Oficina de contrataciones/Centro de contrataciones Centro de proveedores
Contrato de empleo Acuerdo con proveedores
Trabajar para Deliveroo Trabajar con Deliveroo
Asignar repartidores a una zona Repartidores escogiendo un área de trabajo
Uniforme Kit/equipamiento/ropa brandeado
Turnos/sesiones/horas Disponibilidad
Solicitud de ausencia/agendar un descanso/ pedir tiempo Notificación de indisponibilidad
Ausencia sin permiso/ausencia inexplicada Inactividad
Empezar un turno/empezar una sesión Inicio de sesión
Salario/Ganancias/Paga Honorarios
Recibo de Pago/hoja de salarios/declaración de ganancias Factura
Precio por pieza/Bonificación de entrega/tarifa de entrega/Cuota de entrega Cuota por entrega
Evaluación de desempeño Normas de prestación de servicios
Gestión del rendimiento/reunión disciplinaria/última advertencia Revisión de acuerdos con el proveedor
Despedir/renuncia Terminación contractual
Flotilla de conductores/equipo de conductores/miembros del equipo/nuestros ciclistas Comunidad de ciclistas

Fuente: Financial Times

El problema del uso de estos términos para referirse a los ciclistas es que hacen entregas con Deliveroo, es que pueden ser clasificados como autoempleados lo que evita que sean compensados conforme a las leyes vigentes en cada país. Por ejemplo, las compañías que usan este modelo no tienen ninguna obligación en caso de accidente, que de otra manera esos costos corren por cuenta del proveedor.

Al parecer la gig economy está apenas comenzando y se prevé que se convierta en una práctica generalizada. Según un estudio realizado por Intuit, en el 2020, 40% de los trabajadores estadounidenses serán contratistas independientes.

Detrás de estas modificaciones en el comportamiento laboral encontramos que en esta era digital la fuerza de trabajo es móvil y puede hacerse desde cualquier lugar, por lo que el trabajo y la ubicación están separados. Esto significa que los que prestan su trabajo o trabajan por su cuenta pueden seleccionar puestos de trabajo temporales y proyectos en todo el mundo, mientras que los empleadores pueden seleccionar a los mejores individuos para cada proyecto específico.

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Debido a que muchas personas están dispuestas a prestar sus servicios en trabajos temporales, por proyecto o de medio tiempo, las compañías encuentran ventajas en la gig economy, como que es más barato en cuestiones operativas, limitando la cantidad de empleados que reconoce y por lo tanto las obligaciones de ley que se tiene con ellos, y haciendo más eficiente la prestación de servicio.