México tiene una herramienta de desarrollo de aplicaciones de gobierno electrónico libre, gratuita e interoperable que sin embargo fue desaprovechada por la administración de Enrique Peña Nieto. El eGovernment Standard Framework  o eGovFrame es una plataforma de desarrollo de aplicaciones y servicios de gobierno electrónico que fue introducida a México en 2013 a partir de un acuerdo entre el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN (Cinvestav) y la Agencia Nacional de Información para la Sociedad (NIA) de Corea del Sur, que es la propietaria de esta herramienta. 

El eGovFrame establece un marco de referencia para el desarrollo de software dedicado a los procesos gubernamentales y ofrece aplicaciones precargadas que son las más requeridas para el desarrollo de sistemas de gobierno. Podría compararse con un juego de piezas armables en el que un conjunto de 104 componentes de software facilitan el desarrollo, implementación y operación de otras aplicaciones digitales para los gobiernos, que pueden ir desde aquellas que sirvan para vincular distintos procesos dentro de las instituciones hasta las que brindan atención directa al usuario, que en este caso es el ciudadano.        

A nivel internacional, el eGovFrame cuenta con el respaldo de uno de los países que más éxito han tenido en la digitalización y automatización de las funciones de gobierno, tal es el caso de Corea del Sur. En México, es avalado por una de las instituciones de investigación científica más reputadas, el Cinvestav. Aun así, sólo la Secretaría de Salud y otras cuatro secretarías de Estado, además de un gobierno estatal y otro municipal han hecho uso de eGovFrame en sus cinco años de existencia en el país.

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, México ha mostrado un comportamiento errático en cuanto a gobierno digital se refiere. En 2012, un año antes de que eGovFrame llegara al país desde Corea del Sur, la ONU colocó a México en el lugar número 55 de 193 países dentro del Índice de Desarrollo de Gobierno Electrónico (EGDI), que mide tres dimensiones importantes para que las instituciones se comuniquen entre sí y con la ciudadanía de forma más eficiente: la prestación de servicios en línea, la infraestructura de telecomunicaciones y la capacidad humana.     

De la misma forma en que México se ha mantenido estancado en un umbral entre .57 y .68 puntos dentro del índice del 2012 al 2018, Corea del Sur ha permanecido en los tres primeros lugares del ranking de la ONU en el mismo periodo, con puntuaciones que oscilan entre .89 y .94.  

Para Jano López, asesor del Cinvestav, las razones por las que el gobierno mexicano no aprovechó el regalo que le hizo su homólogo de Corea del Sur son al menos tres. La primera es que no existe una institución del nivel de una secretaría de Estado que respalde la aplicación y que ordene su implementación al menos a nivel federal.

“El uso del eGovFrame en Corea del Sur está respaldado por una agencia que el mismo gobierno creó. En el caso de México, si bien la política digital ha sido llevada por una coordinación, esta no tiene el mismo peso que tiene una agencia dentro del gobierno”, dijo.    

El segundo motivo es que la mayoría de los sistemas que usa el gobierno mexicano han sido desarrollados bajo esquemas de licencias privadas de compañías como Oracle y Microsoft. Esto vuelve difícil y costoso hacer un cambio de este tipo de sistemas a otros que hayan sido desarrollados en un esquema de software libre, como es el caso del eGovFrame.

“Los gobiernos municipales sobre todo no cuentan con los recursos para hacer esta modernización. Les conviene más hacer una renovación de la licencia para que sus sistemas sigan funcionando que hacer una reingeniería de este proceso y usar software libre aunque a la larga eso les traiga beneficios económicos”, dijo.

La tercera razón recae en la desconfianza que existe hacia el software libre. De acuerdo con López, existe la creencia de que este tipo de software no es tan seguro como  el software licenciado.

“Esa es la parte que más hemos tratado de combatir mostrándole a las instituciones casos de uso en los que la seguridad dentro del eGovFrame es mucho mayor que la que se tiene en una herramienta de Microsoft o de Oracle”, dijo.     

El tiempo total de desarrollo de una aplicación con el eGovFrame es de seis meses y la curva de aprendizaje para comenzar a utilizar esta herramienta es muy baja, según el investigador.

El eGovFrame cuenta con componentes preinstalados de código abierto, los cuales permiten estandarizar y mejorar la calidad e interoperabilidad de los desarrollos que fomenten la digitalización de las actividades del gobierno. Permite contar también con una arquitectura verificada y estandarizada, además de que reduce la dependencia tecnológica, ya que las herramientas generadas mediante el eGovFrame no están atadas a un sistema operativo en específico. 

Los beneficios de contar con un marco para el desarrollo de aplicativos electrónicos de gobierno incluyen una reducción del tiempo de programación de hasta 25%, lo que de acuerdo con el Cinvestav se traduce en 38% menos horas hombre al mes.

Además de contribuir a que los gobiernos optimicen sus procesos y su comunicación con la ciudadanía, el eGovFrame brinda competitividad a aquellas pequeñas y medianas empresas de desarrollo de software que busque crear aplicaciones para los gobiernos.

“Las pymes por lo general no pueden pagar licencias de desarrollo como las de Oracle y el eGovFrame les da una herramienta para desarrollar sus aplicaciones con calidad, dijo.  

Tanto Jano López como el equipo del Centro eGovFrame esperan que la siguiente administración utilice este marco de desarrollo de software, por lo que buscan reunirse con el equipo de transición de Andrés Manuel López Obrador.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx