Se presentan como una manera atractiva de viajar, pero portales de alquileres de apartamentos a corto plazo como Airbnb están creando un debate sobre cómo afectan la asequibilidad para la gente del lugar, no los turistas.

Partidarios y críticos realizaron actos rivales y atestaron una audiencia en el Ayuntamiento de Nueva York el martes sobre el auge de alquileres a corto plazo, que ha sido blanco de escrutinio en ciudades en todo el país.

De un lado del debate están inquilinos como Audrey Smaltz, quien dice que los caseros están convirtiendo ilegalmente sus propiedades en hoteles al alquilar apartamentos a turistas por altos precios en lugar de a vecinos permanentes.

En el estado de Nueva York es ilegal alquilar un apartamento por menos de 30 días a menos que el inquilino del apartamento se esté quedando también en el lugar. Pero Smaltz dice que un piso completo en el apartamento en Manhattan en que ella vive desde 1977 ha sido dedicado a alquileres a corto plazo por hasta 600 dólares la noche, mientras que baja la cantidad de apartamentos con alquiler estabilizado.

"Mis amigos y vecinos están siendo remplazados por extraños y turistas", dijo Smaltz a concejales, y añadió que un turista entró a su terraza una noche.

Al otro lado del debate están inquilinos y dueños como Lee A. Thomas Jr., que comenzó a alquilar una cabaña de huéspedes en su casa en Queens vía Airbnb el año pasado después que tratamientos contra el cáncer lo obligaran a dejar de trabajar y se le acabaron los ahorros. Thomas no quiere inquilinos permanentes en su casa y dice que consiguió ganar 19,000 dólares el año pasado alquilando la cabaña por cuatro o cinco días al mes como promedio.

"Es por eso que pude arreglármelas y sobrevivir", dijo Thomas, que ahora trabaja por su cuenta en el sector de finanzas, antes de la audiencia.

Airbnb y portales similares se han vuelto el eje de un debate sobre cómo regular un modelo económico y si representa un enfoque innovador o algo sin reglas. La interrogante sobre si el sistema ayuda o perjudica la asequibilidad de viviendas ha surgido también en San Francisco y Portland, así como en otras partes, pero es quizás más aguda en Nueva York, donde el alcalde ha hecho de mejorar el acceso a la vivienda una parte central de su agenda.

El número de apartamentos y habitaciones privadas alquilados a través de Airbnb se disparó de 2,650 en el 2010 a 16,500 a inicios del año pasado, dijo el despacho del fiscal Eric Schneiderman en un reporte en octubre.

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