Descender en parapente, ser el portero de un club mexicano de futbol y viajar a la velocidad de la luz, todo esto es posible gracias a la realidad virtual, el videomapping, la iluminación robótica y la tecnología láser que agrupa Inspark, el primer parque dedicado a la realidad virtual en México.

Inspark es fruto de la colaboración entre Nicolás Vale, fundador de Vale Network, y Javier Ahedo, ex director de Operaciones en Sky México y de acuerdo con sus creadores, se trata del primer parque de entretenimiento digital en México.

En los 1,100 metros cuadrados que ocupa, alberga 30 atracciones divididas en juegos de realidad virtual, actividades inmersivas y juegos de luz y sombras. Se encuentra ubicado en el interior de Plaza Carso, en el poniente de la ciudad y entre sus patrocinadores cuenta a marcas como Telmex, Caliente, Samsung y Aeroméxico.

En el VR Samsung Experience, uno puede convertirse en una tortuga que desciende a las profundidades el mar, en un experto piloto de aeroplano o en el pasajero de una loca montaña rusa sin salir de una misma habitación. Lo mismo sucede en Ala Delta, que ofrece la oportunidad de puede experimentar la emoción de una caída libre o en el VR Soccer Room, en donde uno puede ser el portero de equipos como los Xolos de Tijuana o el América.          

El Cuarto Infinito (Infinity Room) brinda la sensación de estar viajando a la velocidad de la luz dentro de un cable de fibra óptica, lo que ofrece la posibilidad de experimentar una situación que difícilmente alguien podría vivir en el mundo físico.

Para concluir el recorrido —que dura entre una y media y dos horas— además de jugar en una de las siete cabinas de realidad virtual con juegos como Fruit Ninja, se puede presenciar el espectáculo de luz y color, un show inmersivo que hace evidente la relación entre las ondas del sonido y las de la luz gracias a tecnologías como el motion capture, la identificación por radiofrecuencia y la iluminación robótica.

Inspark cuenta con 109 luces robóticas y ocho pantallas de proyección inmersiva. Ofrece funciones con horarios fijos de 249 pesos de martes a jueves y 299, de viernes a domingo. Los horarios de las funciones son los siguientes: martes y jueves 4:30 y 6:45 pm / Viernes 3:15, 5:00 y 6:45 pm / Sábados 1:45, 3:30, 5:15 y 7:00 pm  y Domingos 1:15, 3:00, 4:45 y 6:30 pm.

El potencial de las realidades inmersivas

Inspark ofrece varias pistas de la posibilidades que tienen las técnicas de realidad inmersiva: la capacidad de transportar la percepción humana a situaciones poco comunes y, en muchos casos, imposibles.

Bucear, planear o jugar futbol son actividades que si bien no son habituales para el común de la gente, fueron realizadas originalmente en el mundo físico y luego se transportaron al mundo de lo virtual. Esto las diferencia de experiencias como viajar a la velocidad de la luz o ver la relación que existe entre el color y la música, que son justamente las que proveen el Infinity Room y el show de color y música dentro de Inspark.

Baltazar Rodríguez, evangelista tecnológico de IBM, sugirió hace unas semanas, en una conversación con El Economista sobre la supercomputadora Summit que los desarrolladores de las computadoras con mayor capacidad procesamiento en el mundo están volteando a ver a la realidad virtual como una posibilidad de interactuar con estas enormes máquinas, más allá de lenguajes de programación poco amistosos con el usuario.

“Algo que me ha tocado ver en algunos equipos de supercómputo es la posibilidad de interactuar con la computadora usando mecanismos más inmersivos. En lugar de que estés interactuando con la simulación del desdoblamiento de una proteína a través de una pantalla, con números y código, es posible usar tecnologías de realidad virtual para interactuar con estos modelos, algo que también puede hacerse en el caso de algoritmos de inteligencia artificial”, dijo Baltazar Rodríguez en aquella entrevista.

Estar dentro del Infinity Room de Inspark hace que uno sienta el vértigo al imaginarse a sí mismo como una diminuta partícula de luz viajando a más de 300,000 kilómetros por segundo en el centro de un cable de fibra óptica y no muchos pueden decir que han vivido esta experiencia.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx