Arturo Pichardo, miembro de la banda de synth-pop mexicano, Moenia, llegó a una interesante reflexión durante su participación en Switch. En México, hay una carencia de startups enfocadas a la industria musical y para apoyar a los músicos.

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La banda recientemente recurrió a Facebook, para que sus fans eligieran el repertorio de dos conciertos próximos. Sin embargo, Pichardo no se considera un emprendedor, ni está relacionado con alguna startup. Él se ha visto en la necesidad de recurrir a la tecnología para desempeñar su labor como músico.

Además de las plataformas más conocidas para accesar a contenidos musicales, desde redes sociales hasta servicios de reproducción, actualmente han empezado a surgir nuevas propuestas para apoyar las labores de los músicos.

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Pichardo mencionó SoundBetter, una plataforma que conecta a los músicos con estudios de grabación profesional, ingenieros y productores, que incluye según su sitio web a docenas de Ganadores de Grammys en más de 2,000 ciudades del mundo .

Otra plataforma que también fue mencionada fue Unique Sound, un lugar para que los creadores de contenidos puedan encontrar y adquirir derechos de las composiciones de artistas.

Para Pichardo, este es el momento para que los músicos vayan de la mano con la tecnología y la innovación, aunque estas dos áreas siempre han ido de la mano. Los músicos ahora tienen que convertirse no sólo en creadores de productos culturales si no también en empresarios y en promotores de nuevas tecnologías.

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A la industria musical nacional le hace falta visionarios y emprendedores como Trent Reznor de Nine Inch Nails o alguien como Gene Simmons de KISS, que además de ser músicos se han diversificado a otros emprendimientos. El primero más cercano a la nuevas plataformas de distribución y consumo, además de haber sido uno de las mentes creativas detrás de Apple Music; el otro más cercano a una visión de hacer dinero a través de los licenciamientos de su marca.

Los servicios de streaming, aunque facilitan el acceso a la música, siguen siendo muy opacos en la manera en cómo distribuyen las ganancias a los artistas. Un caso reciente fue el de la banda de Trip-Hop, Portishead, que recibió unos 2,500 dólares de más de 34 millones de reproducciones en Spotify.

Pichardo reconoció que aún existe una necesidad de reducir esta brecha y que todas las plataformas de distribución deben de monetizarse para el beneficio del artista. Si el fanático de una banda no la apoya, comprando sus discos, con ir a los conciertos o comprando su mercancía, sigue siendo muy difícil que un artista pueda sobrevivir con los ingresos de los servicios de streaming.

El largo y sinuoso camino que aun falta por recorrer es cómo hacer que los músicos puedan garantizar una subsistencia a través de su música. Cómo hacer que los servicios de reproducción garanticen pagos equitativos a los artistas y cómo la industria mexicana debe traer la innovación en este ámbito.

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