Hoy en día, convertirse en detective puede resultar más sencillo de lo que se cree.

En la actualidad y tras la llegada de la nanotecnología (rama de la ciencia dedicada a hacer dispositivos cada vez mas pequeños), es posible encontrar un sin fin de aparatos como cámaras de video y micrófonos tan diminutos que se pueden esconder en cualquier sitio o vestimenta.

A precios que oscilan entre los 1,000 y hasta 30,000 pesos, conseguir aparatos de espionaje es tan sencillo como entrar a Internet y ver la multiplicidad de formas con las que se cuentan para cachar a un infiel, un fraude u otros hechos bochornosos.

Estos instrumentos permiten sustituir la contratación de un investigador privado, y son diseñados en artículos tan comunes como paraguas, gorras e incluso lentes que pasan desapercibidos por el ojo humano.

Cuidado en la oficina

El robo de información es cada vez más común a través de dispositivos portátiles y es muy difícil de controlar, pues una revisión en el correo electrónico o en los archivos de la computadora puede ser la mayor evidencia de algún fraude o delito.

De acuerdo con un estudio de SanDisk, 77% de los grandes empresarios han sido hackeados de esta manera, siendo sus bases de datos las más susceptibles a perderse en este tipo de robos con 25% de frecuencia.

Celular, arma de doble filo

Actualmente los datos personales contenidos en equipos móviles pueden ser un arma peligrosa que puede revelar información de gran importancia como teléfonos íntimos, direcciones, fotografías o videos comprometedores.

De este modo, indagar en el teléfono de alguien puede ser una herramienta básica para convertirse en un detective o espía semiprofesional, siendo este aparato el principal eslabón para una investigación.

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