Entre los expertos nadie tiene duda. Tarde o temprano, la ciudad de México sufrirá un sismo igual o más devastador que el ocurrido en 1985.

Puede suceder mañana, en un año o quizás en medio siglo.

El gran problema, como bien lo mostró el sismo ocurrido en la región de Tohoku-Oki en Japón el 11 de marzo del 2011, es que no podemos hacer mucho para predecir cuándo y de qué magnitud será. Lo mejor que podemos hacer es prepararnos para lo inevitable, usando las diversas herramientas que nos da la ciencia para prevenir y mitigar el daño.

Por ello, el sismo del pasado 20 de marzo no debería ser un momento para congratularnos por los logros alcanzados, sino para reflexionar lo mucho que nos falta para estar realmente preparados.

En realidad no hubo daños porque el temblor fue chico. Un tercio del de 1985 , explica Mario Ordaz Schroeder, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM y experto en ingeniería sismológica.

Ordaz, junto con otros investigadores, desarrolló una herramienta para la estimación temprana de daños en la ciudad de México después de un sismo.

El Sistema Automático de Publicación de Mapas de Intensidad Sísmica para el valle de México elabora mapas de las intensidades sísmicas, los daños probables en las edificaciones y en la red primaria de distribución de agua potable de la ciudad y hace un cálculo de posibles víctimas por zona.

Es un sistema automático que opera en tiempo real -dice Ordaz-. Ninguna ciudad del mundo tiene este sistema .

Otros sistemas para evaluar rápidamente el daño requieren un gran número de estaciones sísmicas. El programa mexicano es muy poderoso porque basta una sola estación para saber lo que ocurrirá en otros lados y por lo tanto es rapidísimo , dice Shri Krishna Singh, sismólogo e investigador emérito del Instituto de Geofísica de la UNAM quien no forma parte de este proyecto. Tenemos estaciones en CU y registros de aceleraciones sísmicas desde 1964, lo que nos permite estimar cuál será el movimiento en toda la ciudad .

LISTO PARA PONERSE A DISPOSICIÓN DEL PÚBLICO

Lamentablemente, a pesar de que la Secretaría de Protección Civil (del DF) ha invertido a lo largo de los años entre 7 y 8 millones de pesos, no tenemos indicios de que lo utilicen , comenta Ordaz, aun cuando el sistema está operando desde el 2005 .

¿No los consultaron ahora que ocurrió el sismo?

No tendrían por qué consultarnos, pueden ver los resultados directamente en sus computadoras.

¿Esto serviría para complementar la información recabada con los sobrevuelos de los helicópteros?

Nuestros resultados se generaron un minuto después de que terminó el temblor. Alguien que esté enfrente de la computadora en Protección Civil del DF podría haber sabido 30 segundos después que no había daños significativos.

Aquí está el mapa de víctimas esperadas totalmente en blanco. Aquí el de daños a edificaciones, tiene algunos azules (daños menores). Con estos mapas el Jefe de Gobierno podría haber sabido de forma casi inmediata que de acuerdo con nuestras estimaciones era poco probable que hubiera víctimas, que habría probablemente daños moderados en tales colonias, en tal zona, y de que se trataba de un temblor de intensidad moderada. Si Protección Civil enviara esta información al Jefe de Gobierno, él no tendría que consultar a nadie para tener información inmediata.

Se le preguntó a Elías Moreno Brizuela, secretario de Protección Civil del DF, si este sistema había sido de utilidad durante el sismo del pasado 20 de marzo. Respondió afirmativamente: Lo tenemos como herramienta en el Atlas de Riesgos y Peligros. Hicimos una evaluación de daños inmediata y en minutos tuvimos una estimación temprana de daños muy aproximada a la realidad .

Sin embargo, muchos ciudadanos vivieron gran incertidumbre por no poder comunicarse con sus familiares y saber que estaban bien.

Al respecto, el ingeniero Ordaz dice: Constantemente preguntamos a las autoridades de Protección Civil si les parece que el programa está bien y si lo podemos difundir al público y nunca nos responden. Nosotros estamos listos para ponerlo a disposición del público, sólo necesitamos su autorización . Con la información obtenida por este programa, los ciudadanos también podrían saber rápidamente sobre los efectos generales del sismo.

En el Atlas de Riesgos hay informes que no podemos hacer públicos y más bien las autoridades explican qué es lo que ocurrió y lo hicieron muy rápidamente , explica Moreno.

Antes de los 15 minutos estamos dando la información de lo que haya ocurrido. Protección Civil se reserva el derecho de informar a la población de manera adecuada ya que tengamos todos los elementos. No es adecuado con un elemento nada más ponerlo a consideración de la población .

EL CÁLCULO DEL RIESGO, DISPONIBLES SOLO EN APP

Por el momento, se encuentra disponible una aplicación para iPhone desarrollada por Ordaz y Eduardo Reinoso Angulo, también investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM y especialista en ingeniería de riesgos naturales.

La aplicación R-Sismo permite al usuario evaluar amenazas (como mapas de sismicidad en México y la aceleración máxima del suelo ante temblores hipotéticos) y calcular qué tan vulnerable es un edificio a un sismo indicando algunos datos de la zona y construcción. También permite calcular el riesgo y da recomendaciones para mitigar daños.

Respecto de qué podemos hacer los ciudadanos para reducir nuestro riesgo ante un sismo, Ordaz explica: A la Secretaría de Protección Civil le hemos dado infinidad de mapas (que permitirían a los ciudadanos conocer el riesgo sísmico por zonas), pero ellos no los han difundido. Está en poder del GDF, que ha pagado para que se recabe parte de esa información .

Se le pregunta a Ordaz si un ciudadano cualquiera podría, consultando los mapas, conocer el riesgo sísmico de su colonia y tomar medidas para mitigarlo.

Así es –responde-. Bastaría con que el GDF se decidiera a hacer pública la información que ya existe .

Moreno Brizuela explica: El hecho de vivir en una zona de alta sismicidad o en una zona sísmica no significa que va a haber un problema en esa zona. La información mal proporcionada puede ocasionar problemas. Vamos a desclasificar lo que consideremos, hay cosas que pensamos que no deben ser desclasificadas. Hay que ver las cosas positivas y no tratar de ver las negativas. La infraestructura de la ciudad aguantó y no por cuestión de suerte. Somos una de las ciudades más avanzadas en el mundo .

Si hay un país en el mundo con recursos e infraestructura para sobrevivir un gran terremoto es Japón. En parte, esto se debe a que la sociedad japonesa nunca está satisfecha, no se complace con los logros, sino que cuestiona cómo puede hacerse mejor. Por ello invierten de manera sistemática y decidida en ciencia y tecnología, lo que permite prevenir y mitigar daños. Será importante reflexionar qué nos falta por hacer, cuál es la responsabilidad de cada quien y si el acceso a la información ayuda a estar lo mejor preparados posible. El sismo del 20 de marzo del 2012 fue una llamada de atención para recordarnos que si hay algo seguro, es que volverá a temblar.

Constantemente preguntamos a las autoridades de Protección Civil si les parece que el programa está bien y si lo podemos difundir al público y nunca nos responden nada. Nosotros estamos listos para ponerlo a disposición del público, sólo necesitamos su autorización .

Mario Ordaz,investigador?de la UNAM.

La información mal proporcionada puede ocasionar problemas. Vamos a desclasificar lo que consideremos, hay cosas que consideramos que no deben ser desclasificadas .

Elías Moreno Brizuela, secretario de Protección Civil del DF.

QUÉ NOS DICE MÁS

Magnitud e intensidad, Richter y Mercalli

Un sismo se produce cuando la corteza terrestre se fractura repentinamente, produciendo vibraciones (ondas sísmicas) que se propagan en todas direcciones con una duración e intensidad variables.

Regularmente se nos informa sobre la magnitud de un sismo en la escala Richter, medida relacionada con la energía liberada durante el temblor, y que es independiente del lugar donde se ubican los instrumentos que la registran. Dado que la escala de magnitud crece exponencialmente, una diferencia en 1 grado implica una diferencia de 32 veces de la energía liberada. Un sismo de 8 equivale a 32 sismos de magnitud 7 y a 1,000 sismos de magnitud 6.

La intensidad sísmica (escala Mercalli) depende del lugar donde se mide y se basa en la severidad del movimiento. Por ello, esta medida de intensidad, aunque un tanto subjetiva, es la que mayor información proporciona para tomar decisiones, ya que se basa en los daños o efectos causados al hombre y sus construcciones.

La intensidad se mide de forma indirecta mediante instrumentos llamados acelerómetros, que determinan la aceleración del terreno en un sitio dado.

1,000 veces más fuerte es un terremoto de 8 grados Richter que uno de 6 grados; y 32 veces más que uno de 7.

VI sería el grado de Mercalli del temblor del 20 de marzo en buena parte del DF: Percibido por todos, caminar inestable, árboles y materiales se agitan por el efecto del sismo . En otras zonas fue de VII.

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