De persistir la depreciación cambiaria por un periodo prolongado, los riesgos para la economía serían la generación de presiones inflacionarias, dado el alto nivel de dependencia de productos importados.

Y en esas condiciones, es previsible que el Banco de México prefiera incurrir en la pérdida de reservas internacionales que alejarse de la meta de inflación, según establece un estudio del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Al analizar la volatilidad cambiaria como síntoma de la crisis mundial prolongada y los riesgos para la economía mexicana, la profesora e investigadora, Josefina León, explicó que la inflación genera procesos de redistribución del ingreso que no son favorables a la clase trabajadora.

Además, si el tipo de cambio se deprecia, las inversiones en pesos resultan menos atractivas para los extranjeros, lo que aumentaría las presiones sobre la paridad peso-dólar, advirtió.

De ahí que estableciera que se espera que sigan las subastas de dólares cuando sea necesario para seguir adelante con el objetivo de meta de inflación de 3%, con un rango de variabilidad de más o menos un punto porcentual.

SIGUE INCERTIDUMBRE

La investigadora refirió que el comportamiento que ha observado el tipo de cambio en el trimestre mayo-julio del 2012 refleja los síntomas de una crisis mundial que se ha prolongado, ya que sigue prevaleciendo la incertidumbre en los mercados financieros mundiales.

Lo anterior asociado a los problemas que se viven en algunos países de la zona euro, con focos rojos ubicados en economías como Grecia y España, los altos niveles de déficit fiscal y el endeudamiento tanto en Europa como en Estados Unidos, el desempleo que amenaza con convertirse en un conflicto estructural y la desaceleración de la economía mundial.

Así que las primeras señales de contagio de la crisis financiera internacional se reflejan en ajustes, tanto de la tasa de interés, como del tipo de cambio, por lo cual Josefina León explicó que para hacer frente a las fuertes presiones sobre el peso, el gobierno recurre a la pérdida neta de reservas internacionales.

Sin embargo, recordó que no ha sido la única estrategia. En octubre del 2008 se estableció una línea de crédito swap con la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos por 30,000 millones de dólares.

Es decir, un intercambio de dólares por pesos entre Fed y Banxico. Se hizo para proveer de liquidez a las firmas que necesitaban obtener recursos en moneda extranjera para hacer frente a deuda de corto plazo.

Por otro lado, se tiene la Línea de Crédito Flexible del Fondo Monetario Internacional por 73,000 millones de dólares, que ha sido destacada por las autoridades financieras como uno de los escudos de nuestro sistema financiero ante la actual crisis.

Según el más reciente informe del Banco de México, al 20 de julio de este año el saldo de las reservas internacionales del país se ubicaron en 159,053 millones de dólares, acumulando ocho semanas de máximos históricos.

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