La volatilidad cambiaria es un factor de riesgo para la actividad económica de las cuatro regiones en las que divide Banco de México (Banxico) a las entidades del país.

En el Reporte Trimestral de las Regiones, se explica que sólo los industriales de la región norte esperan un ajuste anual mayor al del año anterior en las perspectivas sobre la evolución futura de los precios de insumos.

Atribuyen parte del incremento a los precios de algunos insumos importados derivado de la depreciación del peso , refiere el documento.

Y matiza que también tiene que ver el impacto que ha registrado en los mismos insumos la evolución del precio del petróleo.

Las entidades que clasifica Banxico en la región norte son Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

El contraste

El reporte realizado en función de las respuestas de directivos empresariales de todo el país, recabadas entre el 14 de septiembre y el 15 de octubre del 2015, destaca que los encuestados en las entidades del centro-norte y norte también identificaron efectos positivos del deslizamiento cambiario.

Esto, en la competencia que han alcanzado las exportaciones mexicanas por el deslizamiento del peso.

En lo que va del año, el tipo de cambio fix registra un nivel promedio de 15.75 pesos por dólar y una depreciación de 1.93 por ciento.

Las regiones del centro–norte son Aguascalientes, Baja California Sur, Colima, Durango, Jalisco, Michoacán, Nayarit, San Luis Potosí, Sinaloa y Zacatecas.

Los otros riesgos

Ahí mismo, los industriales consultados evidenciaron que hay otros dos riesgos a la baja para el desempeño de la economía de cara a los próximos 12 meses, y tienen que ver con el menor dinamismo de la actividad internacional y la posibilidad de un deterioro adicional en la percepción sobre la seguridad pública.

En el detalle del reporte, se puede observar que los directivos de la región centro y sur del país identificaron la caída en la producción del precio del petróleo como un factor que ha debilitado a la industria metálica relacionada con la producción de insumos para el sector energético, lo que también ha motivado un menor dinamismo económico local.

Según la lectura del Banco de México, el bajo nivel de los precios del petróleo y los metales se ha mantenido también como un desincentivo a las actividades de exploración y extracción metálica.

Adicionalmente en el norte y el sur, los directivos empresariales mencionaron que la declinación natural de los centros productores y la mayor dificultad para extraer hidrocarburos contribuyeron a la menor actividad en la minería petrolera.

No obstante, reconocieron que esto fue compensado en parte por la recuperación parcial del nivel de producción en la plataforma de Abkatún Pol Chuc, si bien los niveles de producción petrolera continúan en niveles bajos.

Diagnóstico trimestral

De acuerdo con las respuestas de los directivos, en el tercer trimestre se debilitaron las expectativas de expansión de la demanda por bienes y servicios en el norte y centro respecto de las observadas el mes previo.

No obstante, la lectura de los especialistas de Banxico es de una expansión menos dinámica de la esperada el trimestre previo por parte de tres de las cuatro regiones del país.

Esto como resultado de la continua recuperación del consumo privado, los mayores flujos de inversión privada principalmente en sectores energético y manufacturero, y el mayor dinamismo de algunos servicios como el turismo.

En contraste con estas expectativas, los directores empresariales del sur evidencian que se ha sostenido el ciclo recesivo de sus negocios y por ende de las economías.