Durante el 2018, la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) erogó poco más de 5,800 millones de pesos en el esquema de subsidios para soluciones habitacionales; sin embargo, no hay evidencia de que ese gasto se haya realizado con eficacia y eficiencia, indicó la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

En la segunda entrega del Informe de la Cuenta Pública 2018, la ASF señaló que el gasto que realizó la Conavi para el programa de Acceso al Financiamiento para Soluciones Habitacionales no se hizo conforme a las reglas de operación del mismo, por lo que no se acreditó su impacto en la población de bajos ingresos, que es el objetivo de dicho esquema.

“Las deficiencias detectadas (del programa) convierten al ciclo presupuestario en un proceso inercial, desarticulado y administrativo; por lo que, al desarrollarse de manera transversal en la operación de las políticas públicas y programas presupuestarios, sus carencias inciden en el logro de los objetivos y metas”, explicó la ASF.

De acuerdo con la auditoría, se detectaron deficiencias en la implementación en las etapas del ciclo presupuestario y en la falta de vinculación entre éstas, por lo que fue imposible detectar que realmente fue eficiente en otorgar soluciones habitacionales a las personas de bajos recursos.

Estas deficiencias, según la ASF, provocaron que no existiera la evidencia documental de haber ejecutado el esquema mediante sus cuatro modalidades: subsidio para la adquisición de vivienda nueva o usada, para la ampliación o mejoramiento de una edificación, para la adquisición de lote con servicios o para canalizarlo a la autoproducción de vivienda.

“No tuvo la evidencia documental de haber realizado (el programa) por modalidad de subsidio conforme a características establecidas en las reglas de operación, por lo que no acreditó que atendió a la población de bajos ingresos, mediante el acceso al financiamiento para soluciones habitacionales”, se puede leer en el reporte de la auditoría.

En el 2018, la Conavi erogó para subsidios a la vivienda 5,849 millones de pesos, esto es 23.3% más que los 4,617 millones de pesos erogados durante el 2017. Para la Conavi, este aumento presupuestal obligaba a la comisión a implementar el ciclo presupuestario con eficacia y eficiencia, con el fin de apoyar a la población de bajos ingresos para tener una solución habitacional.

Deficiencias en la implementación

“La Conavi no acreditó que erogó los recursos con eficacia y eficiencia, propiciando que no se lograra el objetivo del programa, debido a deficiencias en la implementación de las etapas que conforman el ciclo presupuestario”, indicó.

Según lo determinado por la ASF, todo programa gubernamental debe estar apegado a un plan de ciclo presupuestario que conlleva siete etapas: planeación; programación; presupuestación; ejercicio y control; seguimiento; evaluación, y rendición de cuentas.

En cada una de estas etapas, la ASF hizo observaciones. Por ejemplo, en planeación, expuso que la Conavi no acreditó los criterios para determinar las prioridades, objetivos y estrategias del programa.

Según la ASF, la Conavi, que depende de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, deberá estudiar la pertinencia de modificar, reorientar o suspender este esquema de subsidios, hasta garantizar la correcta implementación de las siete etapas del ciclo presupuestario.

Para el 2020, se prevé que este esquema de subsidios de la Conavi reciba un presupuesto de 1,483 millones de pesos respecto a los 1,726 millones de pesos que le fueron aprobados para este 2019.