Después de casi ocho años de ser una de las sociedades financieras populares (sofipos) que existen en el sistema financiero, este miércoles se informó que Devida Hipotecaria dejará de operar bajo esta figura, con la cual nunca pudo tener una operación estable, ni presentó utilidades para sus inversionistas.

Ayer, en el Diario Oficial de la Federación (DOF), la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) anunció la revocación a esta entidad de su licencia para operar como sofipo, debido a varios incumplimientos a la Ley de Ahorro y Crédito Popular, principalmente por no contar con el capital requerido para su funcionamiento.

“Este órgano desconcentrado —la CNBV— (...) revoca la autorización que para operar como sociedad financiera popular se otorgó a Devida Hipotecaria, SA de CV, SFP, a través del oficio 210-90281-2010 y 120-86786-2010, de 17 de diciembre del 2010”, se lee en el DOF.

De acuerdo con los argumentos expuestos por la autoridad, Devida Hipotecaria, una de las pocas sofipos que ofrecía créditos hipotecarios, incumplió con los niveles de capitalización requeridos; además, no contó con un registro contable correcto y no entregó la información requerida a la federación que la supervisa auxiliarmente, que en este caso es FINE. Todas estas fallas son faltas a la ley.

Hace algunos meses, este medio informó que Devida Hipotecaria era la única sofipo que se encontraba en la categoría número 4 del esquema de alertas tempranas implementado por la CNBV en el 2017, debido a que manejaba un nivel de capitalización menor a 55.99%, porcentaje menor al requerido para estas instituciones, que es de 130 por ciento.

De acuerdo con la ley, las sofipos que se encuentren en la categoría 4 de dicho esquema tendrán que realizar medidas correctivas y, además, remover a funcionarios, como su director general, y en caso de continuar con dicha deficiencia, se les puede revocar su licencia, tal y como sucedió como con Devida Hipotecaria.

UNA HISTORIA DE NÚMEROS ROJOS

Antes de diciembre del 2010, Devida Hipotecaria funcionaba como sociedad financiera de objeto múltiple; sin embargo, con el entusiasmo que había por la nueva figura, es decir, la sofipo —atractiva por la captación de recursos del público—, las cabezas del proyecto, Omar Saavedra Boddy y Víctor Nahum Nájjar, solicitaron que convirtiera en financiera popular, objetivo que consiguieron a finales de ese mismo año con el aval de la vicepresidencia de Supervisión de Banca de Desarrollo y Finanzas Populares de la CNBV, en ese entonces encabezada por Yerom Castro Fritz.

Tanto Saavedra Boddy como Nahum Nájjar eran accionistas de la sofipo, junto con Martín Celaya Bolaños, y del 2011 al 2014 estuvieron presentes en asambleas generales donde se anunciaron diversas inyecciones de capital a esta entidad.

A pesar de esto, la entidad, nunca tuvo un funcionamiento estable: su mayor número de clientes fue de 17 (entre el 2013 y el 2014) y sólo fue para atención a créditos, pues nunca reportó captación.

A diciembre del 2017, la sofipo ya no contaba con ningún cliente, traía una pérdida de 180,000 pesos y una cartera de 40,000 pesos, es decir, esta entidad ya era un cascarón, al igual que varias sofipos que se encuentran en una situación similar y que están esperanzadas a recibir una inyección de capital, a que sean vendidas, de no conseguirlo podrían tener el mismo final que Devida Hipotecaria.

Ayer, la autoridad informó la resolución que tomó la junta de gobierno de la CNBV al respecto, y que da paso a su liquidación.

Para gente del sector, éste sería el inicio para sacar en definitiva a las financieras populares que tengan una situación parecida y así exista una mayor consolidación del mismo, el cual atiende a poco más de 4 millones de personas en el país.

Devida Hipotecaria sólo tenía una sucursal y operaba con promotores en Campeche y Baja California Sur.