En línea con la política de dispersar apoyos gubernamentales sin intermediarios, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) ha entregado 185,000 apoyos para autoconstrucción y mejoramiento de vivienda en los últimos dos años, indicó Daniel Fajardo, subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de dicha dependencia.

Al participar en la presentación del estudio “El estado actual de la Vivienda en México 2020”, Fajardo indicó que, del total entregado por la Sedatu para reconstrucción o remodelación, sólo 3% de los beneficiarios utilizó dicho recurso para otro fin.

“Apenas 3% de las personas que recibieron ese apoyo, lo destinaron para algo distinto a lo que se habían comprometido… Nos parece de verdad que este tipo de programas, donde se confía en la gente, donde se entrega el apoyo y realmente se hace un buen levantamiento que identifique las necesidades y quién realmente tiene esa necesidad, sabemos que van a ser bien utilizados tal y como lo estamos evaluando”, detalló Fajardo.

Recordó que este gobierno, a diferencia de las distintas administraciones, ve a la vivienda como un derecho de la población, no como una mercancía, por lo tanto, se ha buscado incentivar el esquema de autoproducción y mejoramiento, con el fin de abatir el rezago habitacional en el que se encuentran 9 millones de personas.

Nosotros estamos viendo la vivienda de manera distinta. Estamos promoviendo la autoproducción de vivienda, que implica que la sociedad participe con sus distintos actores, lo que implica asesorías que pudieran acompañar este proceso”, detalló Fajardo.

De acuerdo con el funcionario de la Sedatu, esta dependencia entrega apoyos por la cantidad de 90,000 pesos a quienes sean beneficiarios para la ampliación de su vivienda y de 35,000 pesos para mejoramiento.

Vivienda resiliente

En su intervención, Sara Topelson, presidenta de la Fundación del Centro de Investigación y Documentación de la Casa (CIDOC), comentó que, si bien el sector de la vivienda y la construcción se vio afectado por la emergencia sanitaria que inició en el 2020, éste logró recuperarse y se percibe un panorama alentador para el corto plazo.

“El 2020 fue un año complicado, la prioridad fue la atención a la pandemia... El sector vivienda ha mostrado gran resiliencia ante la coyuntura actual, ya que como mencionamos, el hogar es una necesidad básica de los seres humanos, además, de ser un derecho constitucional”, acotó Topelson.

De acuerdo con la integrante de la Fundación CIDOC, en el 2020, las acciones de distintas instituciones tanto del sector público como del privado, permitieron que la industria de la vivienda se mantuviera a flote, además de que la construcción se declaró como actividad esencial.

“Al finalizar el 2020 y a pesar del impacto del Covid-19, el sector inmobiliario recuperó su actividad. El país enfrentó importantes retos como la pérdida de más de 2 millones de empleos formales y más de 10 millones de empleos informales, que repercutieron en la capacidad de compra”, detalló Topelson.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx