Durante los últimos dos sexenios, la banca de desarrollo redujo significativamente su participación en el Producto Interno Bruto (PIB) del país, al pasar de 13.6% al inicio del gobierno de Vicente Fox a 3% a septiembre del 2012, según cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Las cifras demuestran que la banca de fomento se quedó corta en el financiamiento y el ahorro que necesita el sector productivo y las familias en México.

Así, de septiembre del 2006 al mismo mes del 2012, la cartera de crédito aumentó 32%, en términos reales, con un saldo a septiembre del año pasado de 421,160 millones de pesos.

Este crecimiento de la cartera representa un incremento promedio de 5.8% cada año desde el 2006, mientras que la banca comercial logró crecer el crédito cerca de 8.6% anual en el mismo periodo, a pesar de la crisis económica.

Si se analiza a las siete entidades de banca de desarrollo, Nafin, Bancomext, Banobras, SHF, Banjercito, Finrural y Bansefi, se observa que sus finanzas internas se consolidaron en los últimos seis años.

Las utilidades del sector aumentaron 52% a septiembre del 2012, comparadas con las registradas en el mismo mes del 2006, con un saldo de 7,753 millones de pesos, a pesar de que los ingresos por intereses cerraron a septiembre del 2012 en 47,988 millones de pesos, lo que significó una disminución de 1.79% comparado con el mismo lapso del 2006.

Para Gabriel Pérez del Peral, académico de la Universidad Panamericana, la fortaleza financiera de la banca de desarrollo es resultado de la prudente administración que el gobierno federal llevó a cabo durante la crisis del 2009.

Aprendimos a cuidar a la banca de desarrollo, aún falta mucho por hacer en el tema del crecimiento del crédito, pero lo positivo es que la banca está fuerte financieramente , dijo el académico.

Sin embargo, esta fortaleza de la banca de desarrollo no se reflejó en mayor crédito para el sector productivo de México, pese a que los apoyos durante la epidemia de influenza y la crisis económica fueron muy importantes, especialmente los de Nafin a sectores como el automotriz, el turístico y al aeronáutico.

Así, la cartera de crédito sólo de enero a septiembre del 2012 creció 4.3% real y comparado con septiembre del 2011 el aumento es de 5.2%, por lo que se esperaría que el crecimiento del 2012 sea muy similar al del año anterior.

NUEVA VISIÓN

La nueva administración del presidente Enrique Peña Nieto ha indicado que está decidida a que la banca de desarrollo sea un motor que detone el crédito y el ahorro en México, utilizando toda la infraestructura con la que cuenta actualmente.

El entonces candidato presidencial Peña Nieto propuso a los banqueros en el 2012 la necesidad de crear una banca nacional de desarrollo que de manera efectiva se ocupe de otorgar crédito para las empresas y para los emprendedores, el cual es también insuficiente o prácticamente inexistente.

No obstante que existe como tal el diseño desde hace ya muchos años, hoy, en términos reales, el nivel de financiamiento, sobre todo para las micro, pequeñas y medianas empresas, prácticamente es nulo o de muy bajo alcance. Y necesitamos realmente tener una banca nacional de desarrollo que sea aliada, desde el gobierno, del financiamiento al desarrollo económico del país , dijo Peña Nieto.

INICIATIVA PENDIENTE

Existe una propuesta en el Congreso de la Unión de parte de la bancada del PRI para que se remodele la banca de desarrollo. Aquí se contemplan fusiones entre Finrural y los fideicomisos para apoyos agrícolas de Banxico, FIRA y la administración federal ya tomó cartas en el asunto.

Por ello, optó por la renovación del casi extinto Bancomext, después de los intentos infructuosos de la administración pasada por fusionarlo con Nafin.

El exdirector de Nafin y Bancomext, Héctor Rangel Domene, coincidió que el país debe de tener una banca de desarrollo más fuerte, que participe en los grandes proyectos empresariales en un marco competitivo.