Uno de los temas que tienen ocupados a los responsables de Santander es la negociación entre Bruselas y el Reino Unido respecto a la salida de éste último de la Unión Europea (UE). El banco ha optado por protegerse ante una posible caída de la divisa británica.

“Tenemos cubierta la libra este año y el que viene; están totalmente cubiertos los resultados en el 2018 y el 2019. Más cobertura que ésta no se puede tener”, señaló el director financiero de Santander, José García Cantera. Fuentes del banco añaden que esta protección se está llevando a cabo con la contratación de derivados y otras “estrategias activas”, sin dar más detalles.

Sin embargo, Santander no puede blindarse ante todos los potenciales efectos negativos del Brexit. El consejero delegado del banco, José Antonio Álvarez, reconoció que al tener en el Reino Unido un negocio doméstico, se ven expuestos a la economía británica y a su evolución, en la medida en que si ésta evoluciona negativamente limitará la capacidad de crecimiento del banco. Álvarez, no obstante, se desligó de los problemas sufridos por otras entidades y relacionados con el problema de poder operar en toda la UE desde Londres. “Ése ha sido un asunto de la banca de inversión. Nosotros hacemos banca doméstica y estamos ligados a la economía doméstica”, insistió.

Otro de los países que potencialmente podrían suponer un foco de preocupación para Santander es Italia. García Cantera desveló durante la presentación de resultados de ayer que la entidad tuvo la fortuna de deshacerse de su exposición a la deuda pública italiana meses antes de que los ojos de los mercados se posaran sobre ésta debido a la crisis política del país transalpino. “Cuando compramos Popular teníamos una cobertura con bonos italianos, pero lo vendimos todo en el primer trimestre porque no nos encajaba en nuestra estrategia, no porque lo previéramos”, reconoció.

Rumbo al Nuevo Banco Popular

“El Banco Popular nuevo y el antiguo no tienen nada que ver”. Así de claro se mostró ayer Álvarez, durante la presentación de resultados correspondientes al primer semestre del año, al hablar sobre el peso relativo que ha de alcanzar dentro del grupo la entidad adquirida hace un año.

Cuando el pasado 7 de junio del 2017 Santander compró al recién resuelto Popular por 1 euro, la expectativa del banco presidido por Ana Botín era que aportaría en el 2018 un beneficio neto, sumando las sinergias, de unos 570 millones de euros. Estas proyecciones se han matizado un año después ante la evidencia de que la entidad adquirida tiene ahora un grupo consolidado mucho más pequeño.

Desinversiones como las de WiZink y Totalbank, o el desagüe del inmobiliario mediante el traspaso de la mayoría de la cartera Quasar a Blackstone, evidencian que el balance de Popular es ahora notablemente más pequeño que hace un año. El proceso continuado de vaciamiento de la entidad mediante la venta de los negocios no estratégicos ha dado como resultado, sin embargo, una entidad que es sobre todo “una excelente franquicia de pymes”, según Álvarez, quien le restó importancia al hecho de que Santander no haya desglosado durante su presentación los resultados de Popular en el trimestre.

“Son números muy poco comparables. En su momento tomamos las cifras del grupo consolidado y las proyectamos a futuro. Ahora, para comparar, tendríamos que ir pieza por pieza y asignar los costos, pero desgranando también las sinergias”, añadió el consejero delegado de Santander, que recalcó que pese a la dificultad de cuantificar los resultados de Popular, éstos eran “más o menos lo que esperábamos”.

Los responsables de Santander insistieron en la importancia de Popular y su liderazgo en el segmento de pymes, donde la entidad ha registrado un crecimiento en el último trimestre. “Este incremento es una muy buena indicación del trabajo que se está haciendo, con buenos volúmenes de creación y además logrando reducir el coste del pasivo”, resaltó Álvarez.