Santander dejará de abonar a Scott Powell, su exprimer ejecutivo en Estados Unidos, retribuciones variables pendientes de cobro por 7.5 millones de dólares, tras su salida del banco para irse a Wells Fargo como jefe de Operaciones. Powell se incorporó a Santander en el 2015 y llevó las riendas de la filial estadounidense los últimos cuatro años.

Wells Fargo compensará a Powell por la pérdida de este importe y, adicionalmente, le abonará otra prima de fichaje de casi tres millones de euros. “La carta oferta (de Wells Fargo) estipula que el señor Powell recibirá un bono inicial en efectivo de 3.2 millones de dólares. Para remplazar aún más la compensación perdida de su empleador anterior, el señor Powell también recibirá una prima de 7.5 millones de dólares en acciones”, señala la información remitida por Wells Fargo al supervisor del mercado estadounidense (SEC).

Al margen de las bonificaciones por contratación, Powell cobrará en Wells Fargo 1.75 millones de dólares. Además, optará a un variable por la misma cantidad y a otro incentivo por 5.5 millones de dólares.

En Santander, el ejecutivo, al que el banco mejoró el sueldo hace apenas un año, percibía un fijo de 3 millones de dólares y participaba en otros dos programas de remuneración variable con un importe conjunto de 6.25 millones de dólares. Powell era uno de los directivos mejor pagados de Santander, junto a la presidenta, Ana Botín, y el consejero delegado, José Antonio Álvarez.

Marcha exprés

Powell comunicó a Santander su decisión de abandonar el grupo el 26 de noviembre. El 2 de diciembre, el banco hizo pública su salida y su sustitución por Tim Wennes. Desde hace una semana, Powell ya ejerce como jefe de Operaciones de Wells Fargo.

El contrato suscrito entre el directivo y Santander establecía un periodo de preaviso de tres meses entre la comunicación de salida por parte de Powell y su abandono efectivo del banco. Santander fijó esta salvaguarda dada la “importancia estratégica” del rol de Powell y los “daños irreparables” que su marcha repentina podría suponer para el negocio.

También, estableció límites para que Powell fichara por la competencia y para que el ejecutivo, en caso de salida, pudiera contratar a miembros de su antiguo equipo o a clientes de Santander.