El plazo para que los fondos finalistas presenten sus ofertas para adjudicarse las cuatro carteras de Banco Sabadell formadas por activos problemáticos, cuyo valor conjunto asciende a casi 11,000 millones de euros, se cierra definitivamente el próximo miércoles 27 de junio, fecha a partir de la cual la entidad deberá elegir a los ganadores, según fuentes cercanas  la operación.

La entidad presidida por Josep Oliu busca deshacerse de las carteras Challenger y Coliseum, que suman 7,500 millones de euros y están formadas por activos adjudicados, y las de Makalu y Galerna, valoradas en unos 2,500 millones y 900 millones de euros, respectivamente, y compuestas por créditos de colateral inmobiliario.

No obstante, según explicaron fuentes de mercado, Sabadell solamente podrá desconsolidar de su balance durante este ejercicio la cartera de mayor valor, la denominada Challenger (valorada en 5,000 millones de euros), ya que el resto necesita luz verde por parte del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), debido a que los inmuebles que las constituyen proceden de la antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), proceso que se podría alargar durante meses.

En diciembre del 2011, la comisión gestora del FGD decidió tomar parte en la reestructuración de la antigua CAM, mediante la adquisición de 100% de sus acciones a través de la suscripción de hasta dos ampliaciones de capital por un importe total de 5,249 millones de euros, y vender posteriormente por 1 euro a Sabadell los títulos así adquiridos.

El FGD se comprometió también a asumir, durante el plazo de 10 años —contando a partir del 31 de julio del 2011—, 80% de las pérdidas derivadas de una cartera de activos predeterminada, valorada en 24,644 millones de euros, con unas provisiones constituidas de 3,882 millones de euros.

Según un documento oficial del FGD, por pérdidas se entienden las que resulten de enajenaciones, daciones en pago, adjudicaciones u otras operaciones análogas ligadas a la cancelación de activos y de deterioros irreversibles puestos de manifiesto sobre los mismos durante la vigencia del esquema de protección de activos así como de los deterioros razonables estimados en la cartera durante el periodo en el que está protegida.

Por estas carteras, pujan los principales fondos internacionales especializados en deuda distressed y activos con riesgo de impago que recogen un importante descuento sobre su valor nominal y cuya recuperación depende de su garantía o colateral.

El fuerte apetito de inversionistas por el ladrillo tóxico de Sabadell se produce en un contexto en el que la incertidumbre política se mantiene en el viejo continente. Cerberus, Blackstone, Lone Star y Oaktree son algunos de los fondos finalistas para adjudicarse las dos primeras carteras, mientras que Deutsche Bank, Bain Capital, Oaktree y CPPIB competirían por los activos de las otras dos, según las identidades de los fondos y bancos adelantados por los medios El Confidencial y Vozpópuli.

Importante reducción de la exposición inmobiliaria

Solamente con la desconsolidación de la cartera de mayor valor, la exposición inmobiliaria del Sabadell se situaría por debajo del umbral de 10,000 millones de euros, mientras que con la venta de las cuatro se reduciría hasta el entorno de los 4,000 millones de euros, según las cuentas publicadas por el banco referidas al primer trimestre del 2018. Así, una vez que se completen las transacciones, las cuentas de Sabadell presentarán un balance mucho más saneado.

Al 31 de marzo del 2018, la entidad contaba con 14,923 millones de euros en activos problemáticos, lo que representaba 17.6% menos que al cierre del mismo periodo de un año antes, cuando ascendía a 18,112 millones de euros.

La cobertura de activos problemáticos se situó en 55.2%, tras aplicar la International Financial Reporting Standards 9, con una cobertura de dudosos de 56.6% y una cobertura de los activos adjudicados de 53.7 por ciento.

Asimismo, el índice de activos problemáticos netos sobre el total de activos se asentó en 3.1 por ciento.

En la presentación de los resultados de los tres primeros meses del ejercicio, el consejero delegado de Sabadell, Jaime Guardiola, destacó, de hecho, que los activos problemáticos continuaban reduciéndose a “buen ritmo”.

“Las ventas de los activos adjudicados siguen mostrando resultados positivos”, dijo.

Una fuente de liquidez para la banca

De este modo, Banco Sabadell sigue los pasos de otras entidades, como Santander, BBVA o Caixabank, en la reducción de la pesada mochila de activos tóxicos que ha dejado la crisis financiera sobre sus balances.

Banco Santander, en el marco de la compra del Banco Popular por el simbólico precio de 1 euro, se deshizo en agosto del 2017 de 51% de la cartera de inmuebles adjudicados, créditos dudosos procedentes del sector inmobiliario y otros activos relacionados con esta actividad del banco liquidado, al fondo Blackstone por unos 5,100 millones de euros.

En virtud de este acuerdo, la entidad creó Quasar, una sociedad a la que Popular traspasó activos con un valor bruto contable agregado de 30,000 millones de euros y 100% del capital de Aliseda, compañía que volvió a ser propiedad de Popular a finales de junio del año pasado.

De su lado, BBVA acordó en noviembre del 2017 la venta a Cerberus de 80% de su negocio inmobiliario por un precio de aproximadamente 4,000 millones de euros. Recientemente, la entidad también completó la venta de una cartera de crédito promotor, denominada Sintra, de 1,000 millones de euros al fondo de pensiones canadiense CPPI este mes de junio, con lo que su exposición al sector inmobiliario se redujo prácticamente a cero en “tiempo récord”.

Esta operación se enmarcaba dentro de su estrategia anunciada a principios del 2017 para desprenderse de los activos inmobiliarios, que finalmente concluyó prácticamente en la mitad del tiempo previsto.

Por último, Caixabank alcanzó un preacuerdo con Cerberus Capital Management esta semana para vender la cartera de créditos impagados denominada Proyecto Ágora, por un valor de entre 650 y 700 millones de euros.

El fondo norteamericano podría pagar unos 200 millones por la cartera. Además, el banco catalán podría estar analizando una posible segunda operación de este tipo.