En caso de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) decida reducir los impuestos como efecto del impacto que pueda generar la reforma fiscal de Estados Unidos, se estableció un consenso de no financiar el gasto público con deuda, aseguró Miguel Messmacher Linartas, subsecretario de la dependencia.

“En las discusiones que hemos tenido con distintos agentes hay un punto de partida muy bueno y es que no debemos estar financiando un recorte de impuestos con mayor endeudamiento público (…) Es un consenso fuerte, pues no podemos darnos ese lujo”, expuso en entrevista con El Economista.

Lo anterior lo declara ante el hecho de que en este sexenio, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público -la medida más amplia de la deuda del país- llegó a ubicarse en 50.5% del Producto Interno Bruto (PIB), con lo cual, si elevan más la deuda, significaría una mala señal para las calificadoras.

Al asistir a la 81 Convención Bancaria, mencionó que la SHCP mantiene diversas reuniones con el sector privado, especialmente con el Consejo Coordinador Empresarial para medir el impacto de la reforma tributaria del país vecino y de las medidas que se podrían tener en México.

Destacó que el hecho de que no se tuviera una fuerte salida de capitales, les permitió seguir analizando el efecto de esta reforma.

“Si bien en su momento se tuvieron inquietudes de que podría haber salida de capitales con la reforma de EU, nosotros sabíamos que debido a los tratados que tenemos con otros países para evitar la doble tributación, no se iba a dar esta salida de capitales”.

El funcionario que anteriormente se desempeñaba como subsecretario de ingresos de Hacienda, comentó que al no buscar financiarse con deuda, el gobierno federal tiene tres opciones: recortar el gasto público, subir otros impuestos o eliminar deducciones.

“Esa es la discusión que se tendrá para ver si se pueden hacer ajustes a impuestos, al gasto público o en algunas disminuciones en deducciones (…) en EU si bien se redujeron los impuestos, también se eliminaron deducciones, entonces es ahí donde estamos viendo realmente el impacto”.

Messmacher Linartas aprovechó para decir que la reforma fiscal que entró en vigor en 2014 ayudó a elevar la recaudación tributaria y a “desptrolizar” las finanzas públicas.

No obstante, reconoció que la recaudación aún está por debajo de los niveles que presentan los países de Latinoamérica, cuyos ingresos por el cobro de impuestos se aproximan al 15% del PIB; en México son del 13 por ciento.

“La reforma generó que la recaudación se incrementara 5 puntos del PIB, lo que hizo que fuera la reforma fiscal más importante desde la creación del IVA en los años 80”, destacó.

 

Ya no se subsidia la gasolina

 

El subsecretario de Hacienda aseguró que con el proceso de la liberación de la gasolina y el diésel, se eliminó por completo el subsidio a los combustibles, el cual llegó a representar hasta un punto del PIB.

“En ningún momento de este proceso de suavización de los precios de los combustibles, hemos regresado a dar subsidio (…) vamos en la dirección correcta con este proceso de liberación”.

Explicó que lo que ha pasado en esta transición es que a través de mover el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobra en los combustibles se suavizan los precios para mitigar los impactos que se tengan en los precios internacionales de la gasolina y la volatilidad en el tipo de cambio.

“Hay cierto grado de suavización, pero ya empezaos a tener unos precios que pueden estar moviéndose tres más o menos centavos en ese sentido creo que ha sido sumamente exitoso el movernos en los mercados de los combustibles a lo que hemos visto en el tipo de cambio”.