Los riesgos secundarios empiezan a ganar terreno en lo que se refiere a las pérdidas causadas por catástrofes naturales, por lo que las aseguradoras deben prestarles una mayor atención y supervisión, indicó Swiss Re.

Las aseguradoras denominan como riesgos secundarios a aquellos que reciben poca supervisión por parte del sector, como inundaciones repentinas, tormentas eléctricas, lluvias, entre otros, mientras que los riesgos primarios son aquéllos con potencial de daños graves y que son altamente supervisados.

El año pasado, a nivel mundial, las aseguradoras desembolsaron 85,000 millones de dólares por desastres naturales, de los cuales 62% de las reclamaciones fue por daños infligidos por riesgos secundarios.

“El problema principal en cuanto a las catástrofes es que fueron los riesgos secundarios los que tomaron protagonismo el año pasado, causaron mayores pérdidas que aquellos desastres más grandes y de mayor magnitud. Son riesgos que cada vez se presentan con mayor frecuencia, pero son de menor severidad”, explicó Fernando Casanova, economista senior del Swiss Re Institute.

Añadió que justo por la mayor frecuencia con la que se vienen presentando estos riesgos, las aseguradoras deben empezar a prestarles mayor atención y tal vez, moderarlos y subirlos de categoría.

Agregó que justo las pérdidas originadas por los eventos secundarios hicieron que el 2018 fuera el cuarto año con mayor pago de indemnizaciones, pese a no haber tenido grandes catástrofes en el 2017.

“Se debe prestar más atención a estos riesgos y, al final del día, las aseguradoras deben encontrar la mejor manera para que la sociedad tenga una mayor resiliencia económica y financiera a ellos”.

Pese a una mayor frecuencia de los desastres secundarios, que Swiss Re prevé continúe este año, Fernando Casanova refirió que a nivel mundial el sector asegurador se encuentra bien capitalizado, por lo que las aseguradoras están preparadas para enfrentarlos.

Sin embargo, refirió que en algunos países, como en México, se necesita incrementar la penetración del seguro, ya que muchas veces estas catástrofes afectan a aquéllos que tienen menores recursos y, por consecuencia, difícilmente cuentan con alguna cobertura.

En este tenor, precisó que los países deben aumentar la presencia de microseguros, los cuales si bien tienen una cobertura limitada, son accesibles justo por tener un precio menor al que usualmente tienen los seguros.

“No sólo deben prestarle atención a estos desastres, sino asegurar que la industria tiene el marco regulatorio que sea idóneo para suscribir más pólizas e incrementar la penetración del seguro (...) Los microseguros son la mejor solución para alcanzar a los segmentos de menores recursos, es un primer paso para este segmento de la población”.

¿Por qué hay mayor frecuencia?

Fernando Casanova refirió que la mayor frecuencia de las catástrofes secundarias se deben a dos factores que han aumentado en los últimos años: el calentamiento global y una migración de las zonas rurales a las urbanas.

En el caso de la movilización hacia zonas urbanas, acotó que esto lo que hace es incrementar los riesgos en esas zonas debido a una mayor presencia de personas, por lo que el proceso de traslado debe ir acompañado de una estrategia urbana para que el gobierno pueda evitar las potenciales pérdidas económicas, además de cerrar la brecha de protección.

El World Insurance Report 2019, de la consultoría Capgemini, pone en la mira al calentamiento global y los cambios demográficos como dos de las cinco macrotendencias que crean nuevos riesgos para los clientes de seguro.