A pesar de que en los últimos años han existido esfuerzos para desarrollar productos financieros específicos para las mujeres, todavía hay un rezago en América Latina para atender a este segmento y así empoderarlas para un desarrollo productivo.

De acuerdo con un estudio reciente de CAF-banco de desarrollo de América Latina, el empoderamiento de las mujeres en torno a la toma de decisiones de productos financieros debería ser uno de los focos de política pública en la región, en la cual solo 49% de las mujeres tiene una cuenta bancaria, cuando en países con altos ingresos este porcentaje es de 94 por ciento.

“Existen brechas de género en cuanto al acceso, cobertura y uso de los productos y servicios que ofrece el sector financiero (...) la región tiene el desafío de aumentar la bancarización de las mujeres y de diseñar políticas, programas o productos, tomando en cuenta las condiciones, preferencias y restricciones de las mujeres”, explica el estudio elaborado por este organismo.

Para CAF, aunque existe evidencia de que las mujeres tienen un comportamiento más conservador en cuanto a decisiones de inversión, emprendimiento de negocio o ampliación de su capital, lo cual repercute en bajos niveles de endeudamiento, todavía hay barreras que les impiden una mayor participación en el sistema financiero.

“Las actitudes discriminatorias y la falta de información sobre la evolución de las mujeres en su inserción en el mercado estarían limitando el acceso al financiamiento”, detalla el organismo que se basa en conclusiones de otros entes, como el Banco Interamericano de Desarrollo.

Según CAF, es probable que los bancos y su personal estén condicionados por los estereotipos y roles de género de las mujeres en los procesos de evaluación de las solicitudes de créditos, de tal manera que se favorece a los hombres, dado su estado según la división sexual del trabajo.

“Las consideraciones sobre el estado civil, fertilidad y jefatura del hogar podrían constituirse en factores de discriminación contra la mujer en su acceso al financiamiento”, refiere el análisis.

El estudio destaca la ausencia de análisis de género en el desempeño de la cartera de créditos, lo que genera un desaprovechamiento de un mercado con alto potencial y, por ende, provoca que las mujeres accedan a esquemas de financiamiento restrictivos.

“La falta de servicios y productos financieros adaptados a las particularidades de las mujeres constituye un obstáculo desde la perspectiva de la oferta de productos y servicios de las entidades financieras”, acota.

MICROFINANCIERAS, la entrada

Una de las entradas de las mujeres al sistema financiero formal han sido las instituciones microfinancieras, debido a la vocación de estas organizaciones por atender a segmentos poblacionales de bajos ingresos o excluidos del sistema financiero tradicional.

“En América Latina y el Caribe (ALC), el porcentaje de las mujeres prestatarias de las instituciones de microfinanzas (IMF) es de 61.9% (...) valor que para México y Guatemala representa 85 y 77.5%, respectivamente”, indica.

Dichos esfuerzos provienen de un grupo reducido y organizaciones, por lo que “en términos generales, los bancos aún no han logrado adecuar su cultura corporativa ni sus medios digitales para desarrollar nuevos productos financieros enfocados en este grupo”.

El estudio señala las características aplicables a la mayoría de los productos financieros desarrollados por las instituciones que cuentan con un enfoque de género, como son préstamos sin aval, a tasas bajas, con ampliación de periodos de gracia; disminución de la tarifa mínima para abrir una cuenta de ahorro, y el otorgamiento de servicios no financieros, como cursos de gestión y planificación de negocios.

Además del diseño de productos enfocados a las mujeres, éstos deben estar acompañados por una reducción en los procesos burocráticos, sugiere el análisis.

El estudio demuestra la oportunidad para la banca de desarrollo, para crear fondos para el financiamiento de segundo piso a instituciones financieras interesadas en ampliar su oferta hacia las mujeres.