El candidato de Estados Unidos a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mauricio J. Claver Carone, advirtió que si prospera la iniciativa de algunos miembros de la entidad para aplazar las elecciones, “condenará a la región a un año de parálisis”.

Durante su participación en un seminario web organizado por la American Chamber de Colombia, aseguró que postergar la elección programada para realizarse los días 12 y 13 de septiembre de forma virtual, podría extender por seis meses o un año la movilización de recursos para la región en un momento donde se región requiere apoyo para la recuperación económica posterior al Covid-19, momento en el que el BID no cuenta con recursos suficientes para hacerlo, pues es urgente su capitalización.

El candidato del principal accionista del organismo se comprometió a comenzar las conversaciones para definir la movilización de recursos desde el día 1 de octubre, esto si se completa el proceso de selección conforme los estatutos.

Como ya se explicó en ediciones anteriores, se requiere una doble mayoría para completar la elección del presidente del organismo. Una que materialice el voto de la mayoría accionaria a favor de un candidato, en la que Claver Carone, ya cuenta con el voto mayoritario de Estados Unidos que le nominó, y el de varios países como Brasil, Colombia y Ecuador que se han decantado por apoyarle.

Y otra, la que está aprovechando la coalición de la Unión Europea, Chile, México y Argentina, que garantice el quorum suficiente para realizar el proceso de selección el día de la misma, con al menos 15 miembros presentes. Miembros que por su peso de voto tengan suficiente fuerza para aplazarla, solo con su ausencia.

Cuestión de pesos

La intención de aplazar las elecciones del organismo es facilitar que se complete el proceso electoral de Estados Unidos programado para noviembre, lo que podría favorecer a que el gobierno del principal accionista retire la candidatura para liderar el BID.

Funcionarios cercanos al proceso explicaron a El Economista que así se respetará la tradición de tener un latinoamericano al frente del Banco que es la principal fuente para el financiamiento para el desarrollo de la región.

De acuerdo con las fuentes, desde el año 2014, había tensión entre los miembros del BID pues estaba el proyecto de otorgar al BID un brazo financiero que pudiera financiar al sector privado. Y para ese fortalecimiento, era necesaria la inyección de capital fresco que en su mayoría, estaría recargada en la participación del principal accionista. Para la Asamblea del Banco del año 2015, la membresía consiguió fondear al BID-Invest que ha favorecido  y  dinamizado la inversión privada en la región, a partir del modelo de asociaciones público privadas.

Un avance donde la membresía logró por primera vez, diluir la participación accionaria de Estados Unidos en una decisión a favor de la región.

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