Un nuevo nivel máximo histórico en el empleo para los hispanos que trabajan en Estados Unidos logró que abril fuera otro mes de crecimiento para las remesas. Los envíos que hicieron los mexicanos ascendieron a 2,025 millones de dólares, un aumento de 8.2% en términos anuales, con lo cual sumaron 19 meses consecutivos de alzas. En pesos también ganaron con un incremento de 16 por ciento.

Datos del Banco de México indican que de enero a abril el flujo acumulado fue por un total de 7,397 millones de dólares, es decir, 6.08% más con respecto a igual periodo del año pasado.

Especialistas de Bancomer explicaron que en abril los hispanos recuperaron 21.7 millones de empleos. En cuatro meses, 242,000 puestos de trabajo, cifra superior al total de puestos generados en Estados Unidos, de 228,000 empleos. En algunos sectores no hispanos hubo pérdida de empleos.

DEPRECIACIÓN DEL TIPO DE CAMBIO

Los especialistas de BBVA agregaron que casi todo el crecimiento se debió al mayor número de transacciones en el envío de remesas, que tuvieron un crecimiento anual de 7.7 por ciento.

El tamaño de la remesa promedio subió 0.4% en términos anuales, luego de cuatro meses de retrocesos consecutivos, para quedar en 332.9 dólares.

Según estimaciones de los especialistas, las remesas seguirán sobre terreno positivo. Para mayo se espera que se beneficien por la depreciación del tipo de cambio y por el Día de las Madres, que se celebró el pasado 10 de mayo. Con esto se superará la cifra por entrada de remesas alcanzada en cada uno de los primeros cuatro meses del año.

En los últimos días de mayo, el dólar llegó a superar los 14 pesos, lo que hizo necesario que se activara el mecanismo de subasta de dólares establecido por la Comisión de Cambios para inyectar liquidez. Ello como consecuencia de la volatilidad que generó la posible salida de Grecia de la zona euro y del nerviosismo que se vivió en España.

No obstante, analistas de Banorte-Ixe expusieron que en los próximos meses habría una desaceleración en el flujo de remesas, ya que la tasa de participación para los migrantes mexicanos ha disminuido marginalmente dada las mejores perspectivas económicas que predominan actualmente en México, lo cual ha motivado un menor flujo migratorio.