Estar en la lista de los 30 bancos del mundo calificados como demasiado grandes para caer tiene sus inconvenientes, pero también algunas ventajas. Santander acaba de comprobar una de estas últimas, al igual que el resto de las entidades de la eurozona que forman parte del grupo de los seleccionados. Los reguladores del Viejo Continente han dado el visto bueno a que pueden cumplir una parte de sus requerimientos de colchón anticrisis con la deuda no garantizada más barata que existe: los bonos sénior preferentes.

La cuestión llevaba años en debate. Los 30 bancos más grandes del mundo están obligados a cumplir un requerimiento especial que lleva por nombre TLAC, las siglas de total loss-absorbing capacity, y que les exige tener un colchón de capital y deuda con capacidad para absorber pérdidas del 16% de sus activos ponderados por riesgos desde 2019 y del 18% a partir de 2022.

Las autoridades mundiales permiten que este requerimiento incluya un 2.5% de bonos senior en la primera fase y del 3.5% en la segunda, lo que supone un balón de oxígeno para los bancos en forma de menores costes. El resto del colchón no tiene eximentes: debe cumplirse con los instrumentos más caros que hay: capital, CoCos, deuda subordinada y bonos senior no preferentes.

La duda estaba en si Europa dejaría a los bancos que forman parte del grupo de los 30 grandes aplicarse la misma medicina en el requerimiento europeo homologable al TLAC. Su nombre es MREL y es una réplica muy parecida del colchón anticrisis mundial. Después de incertidumbres y debates, la Junta Única de Resolución (el organismo encargado de resolver los bancos en apuros y de controlar que tengan colchones suficientes para evitar problemas) ha publicado una adenda a la regulación en la que da buenas noticias a las grandes firmas.

"Los instrumentos elegibles para los requerimientos de TLAC lo serán también para el MREL, permitiendo a los bancos contar los instrumentos de TLAC para cumplir las decisiones de MREL", dice el documento.

Esta frase resume la reivindicación principal de los grandes bancos: no tener reglas distintas para sus dos requerimientos. Y permite un ahorro importante para ellos, ya que en el paquete va incluida la posibilidad de sumar un 2.5% o un 3.5%, dependiendo de la fecha, con bonos senior preferentes.

Recelos

Todo ello, a pesar de que esta opción no era del agrado de los reguladores europeos: consideran que esta deuda puede dar problemas en caso de que haya que usarla para absorber pérdidas, ya que tiene el mismo rango de prelación en una insolvencia que instrumentos como los depósitos.

"Esta es la razón por la que la mayoría de las autoridades de la Unión Europea prefieren que los bancos cumplan el MREL usando pasivos subordinados", señaló la firma de análisis CreditSights. Y esa es también la explicación de las dudas de los bancos a que la inclusión de los bonos senior preferentes en el colchón anticrisis europeo fuera a convertirse en realidad.

Para Santander, esta decisión supone que podrá cubrir 15,000 millones de euros de sus requerimientos con la deuda no garantizada más barata que se puede emitir, lo que supone un importante ahorro para su cuenta de resultados. La entidad vendió hace poco más de un mes 1,250 millones de euros en bonos senior preferentes a cinco años pagando un interés del 0.25%, frente al 4.75% que le cuesta la colocación de CoCos más barata de todas las que tiene.

Junto al banco español, también BNP Paribas, Société Générale, Deutsche Bank, UniCredit o ING respiran más tranquilos. Todos ellos están en el grupo de los demasiado grandes para caer de la eurozona y han recibido las mismas buenas noticias.

Pero la bula puede no ser permanente. La Junta Única de Resolución ha dejado claro que el visto bueno tiene fecha de caducidad. Servirá hasta que entre en vigor la nueva normativa anticrisis que tiene que aprobar para incorporar a ella los últimos cambios legislativos que ha introducido el Parlamento Europeo, y eso será tan pronto como el año que viene.

"A finales de este año o principios de 2020 se aprobará la norma para recoger en el MREL las novedades de la revisión de la directiva de resolución [conocida como BRRD 2] y de la regulación del Mecanismo Único de Resolución [SRMR 2], que llegarán a las entidades a finales de 2020 o en el primer trimestre de 2021", explican fuentes financieras.

Esta revisión volverá a poner en duda el papel de los bonos senior en los colchones anticrisis. Su inclusión a partir de entonces dependerá de lo que decida el regulador, lo que anticipa varios meses de presión de los bancos más grandes para lograr que esta deuda no deje de computar. "La cuestión va a seguir siendo un área de cierta incertidumbre durante el próximo par de años", dijo CreditSights.