Las autoridades financieras han marcado en los últimos años dos consignas a fuego en la banca: desapalancamiento y refuerzo de la solvencia. Y todo ello, a ser posible, sin ahogar el préstamo.

A la vez, la regulación instaurada tras la crisis mundial ha vetado en la práctica el instrumento más utilizado por los bancos para lograr tres objetivos en uno: liquidez, liberar capital y hacer así hueco en el balance para volver a prestar. La titulización de los créditos a través de su empaquetamiento en un vehículo y su venta a terceros permitía esta triple meta, pero la responsabilidad de este instrumento en la detonación de la tormenta financiera en Estados Unidos (a través de las famosas hipotecas subprime) ha llevado a un endurecimiento de la regulación que, según el sector financiero, ha matado el mercado.

Mientras Europa sigue retocando la nueva normativa para las titulizaciones, la banca ha encontrado un camino intermedio para liberar capital: la titulización sintética, que está volviendo a popularizarse después de años de destierro. En este tipo de operaciones, el banco no segrega en un instrumento los préstamos y los vende a terceros, sino que se limita a contratar una cobertura sobre los créditos en la que un inversionista se compromete a responder de los impagos que se produzcan a cambio de una remuneración.

Con este movimiento, el banco puede argumentar ante el regulador que el riesgo de esos préstamos ya no es suyo, de forma que libera capital y aumenta su margen disponible para prestar. A cambio, la titulización sintética no aporta nada de liquidez, aunque eso no supone un dolor de cabeza en estos momentos para las entidades financieras, con las arcas llenas por las políticas ultralaxas de los bancos centrales.

“La liquidez no es un problema para los bancos, pero el capital sí y las titulizaciones sintéticas permiten liberar capital”, explica Alberto Barbáchano, vicepresidente y senior credit officer en el equipo de Financiación Estructurada de Moody’s.

Santander, BBVA y CaixaBank han recurrido a ella y tienen programas de titulizaciones sintéticas. La intención es que vayan a más, sobre todo porque desde el lado comprador hay apetito.

El Banco Europeo de Inversiones, a través del Fondo Europeo de Inversiones, es uno de los protagonistas más activos. De hecho, es el responsable de la cobertura en una de las titulizaciones sintéticas de BBVA. “Creemos que a través de la titulización sintética se liberan recursos para poder elevar el préstamo a la economía real”, aseguró Pablo Sánchez González, gestor del Fondo Europeo de Inversiones, durante unas jornadas de financiación estructurada organizadas por la Asociación para los Mercados Financieros de Europa, en Madrid.

El objetivo de esta institución es popularizarla: “Estamos diseñando productos sencillos para que puedan usarlos todos los bancos”.

También las aseguradoras están interesadas en el negocio. Con las rentabilidades de los activos más seguros en niveles de mínimos históricos, la búsqueda de alternativas es una constante y las titulizaciones sintéticas suponen una oportunidad donde no tienen mucha competencia.

Lo cierto es que el campo regulatorio es demasiado propicio para las titulizaciones sintéticas. Europa las considera un producto complejo y ha rehusado incluirlas en el grupo de titulizaciones más seguras.

Eso ha llevado al sector financiero a pedir cambios y a cuestionar la bondad de la normativa. No obstante, con un volumen más grande o más pequeño, seguirán apostando por esta vía.

“Hay problemas con las titulizaciones sintéticas, pero hay activos y estructuras con las que funcionan. Las hemos hecho y las seguiremos haciendo”, anunció Steve Gandy, director general de Santander Global Banking & Markets.