El siguiente gobierno deberá dar prioridad en su agenda legislativa a una reforma integral en el sistema de pensiones donde se evalúe la sostenibilidad de los regímenes de beneficio definido y se creen incentivos para el ahorro voluntario, indicó Carlos Ramírez, presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

Al participar en la tercera edición del Seminario Retiro y Salud, comentó que si bien en este sexenio no se realizó una reforma en pensiones, se lograron otras reformas más complejas, por lo que espera que la siguiente administración pueda sacar adelante los cambios que se requieren en pensiones.

“Si bien se quedaron estancadas algunas propuestas en el Senado, la buena noticia es que algunas de las reformas más complejas sí salieron y eso da a la nueva administración, quien quiera que sea, el plazo para abordar los asuntos pendientes en materia de pensiones”.

Detalló que una reforma integral debe enfocarse principalmente en los pilares uno y tres del sistema de pensiones.

El primero, que se refiere a los regímenes de beneficio definido, expuso que se debe de tener una discusión de fondo, respecto de qué queremos como país, sobre todo en qué sí es financieramente viable; mientras que el tercer pilar, que se refiere al ahorro voluntario, dijo que se debe fortalecer para incrementar el ahorro del retiro, especialmente de los trabajadores independientes.

“Esa sería la forma de abordar una reforma en pensiones, en donde todos los temas estén interconectados para tratar de crear un verdadero sistema nacional de pensiones; se debe pensar en una ley marco que establezca los criterios básicos y que se enfoque en un solo sistema de pensiones”, acotó.

Quedarnos como estamos no es opción

Ramírez consideró que dejar el sistema de pensiones como está, en donde todavía se registran esquemas de beneficio definido, los cuales representan un alto costo a las finanzas públicas, no es la mejor opción para el país.

“Si seguimos posponiendo la discusión y las posibles soluciones a este tema, conforme más pase el tiempo, va a ser más difícil enfrentar el reto que se nos viene”.

A su parecer, el debate de la reforma en pensiones debe abordarse “sin los lentes borrosos de la ideología. Debemos ser pragmáticos y ver las experiencias internacionales de lo que ha funcionado y no”.

“La tendencia global es hacia esquemas híbridos, es decir, que el sistema de pensiones no quede recargado en un solo pilar como antes se tenía con el esquema de beneficio definido. Se debe buscar una integración de los cuatro pilares”.

Uno de los retos pendientes, reconoció, es la formalización del empleo, pues si bien se han creado más trabajos, no se ha podido reducir de manera significativa la tasa de informalidad al nivel que debería. “La informalidad genera mucha intermitencia en la cotización de los trabajadores, por lo que afecta su pensión”.

Ningún sistema es mejor

El presidente de la Consar detalló que el debate de pensiones ya no debe estancarse en si el sistema anterior de reparto es mejor que el que se tiene ahora, el de cuentas individuales.

“Debemos pasar a una discusión sobre cuáles son las fortalezas y debilidades tanto del esquema de reparto como del de sistema de cuentas individuales. Pensar sólo en los beneficios de un sistema u otro afecta la ecuación con la que se financian”.

Destacó que el sistema actual permite a 61 millones de trabajadores ser dueños de su propio ahorro para el retiro; mientras que los trabajadores del sistema de reparto tienen que compartir en cierta manera el ahorro que se genera.

Destacó que, a casi 21 años, el sistema de afores debe mejorar aspectos como el régimen de inversión, incrementar las aportaciones y generar mayores incentivos al ahorro voluntario.

El sistema pensionario mexicano ha mejorado la diversificación de inversiones, aunque todavía 48% de las inversiones de las afores se encuentra en papeles gubernamentales y el resto, en deuda, renta variable y diferentes instrumentos estructurados, abundó.

“Esta concentración tiene que ver con las imposiciones de la ley, como sólo poder invertir 20% en el extranjero, lo que impide que busquen mejor rentabilidad. En Perú y Colombia les permiten invertir 50% y en Chile, 80 por ciento”.