Si México sufre un recorte en su calificación financiera, no será por un deterioro en las finanzas públicas.

“Lo que detonará la degradación de uno o dos escalones, será una cancelación de la reforma energética, la constante práctica de consultas públicas para determinar las políticas o bien, el deterioro institucional por intromisiones del gobierno en funciones de órganos independientes como el Banco de México”, anticipó Marco Oviedo, jefe de Research para América Latina en Barclays.

Desde su perspectiva, la deuda pública en el sexenio del presidente, Andrés Manuel López Obrador, puede mantenerse cerca de 50% del Producto Interno Bruto (PIB). Podría presentarse un deterioro marginal, pero nada desastroso.

De visita en México, explica que los inversionistas extranjeros sí cambiaron su sentimiento hacia la administración de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

“En verdad, la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, fue un balde de agua fría para quienes pensaban que sería pragmático. Ahora queda claro que sí cumplirá sus promesas de campaña. Empezó por cancelar el aeropuerto y dijo que detendrá la implementación de la reforma energética”, expuso.

“Pero, también, se comprometió a mantener las finanzas públicas sanas y que respetaría la autonomía del Banco de México. Lo que es positivo”, acotó.

“Seguramente, alguien traerá su dinero a México, pero porque le van a pagar una tasa de 9 por ciento”.

Pemex, la preocupación

El estratega, que opera desde Nueva York y trae el pulso de los inversionistas de Wall Street, dice que la preocupación ahora está centrada en el futuro de Petróleos Mexicanos.

“El gobierno insiste en que el modelo que tenía con la reforma energética era el equivocado. Consideran que la producción petrolera tiene que seguir generando ingresos, pero en verdad no tiene más recursos. No nos queda claro cómo financiarán su giro, vemos que la producción de crudo sigue cayendo, lo que tiene implicación en finanzas públicas y crecimiento”.

Oviedo confía que una vez que se conozca el detalle del Presupuesto Ejecutivo Federal para el 2019 y el Programa Nacional de Financiamiento para el Desarrollo, se disiparán muchas dudas. Por ahora, se puede anticipar que la volatilidad continuará presente y constante.

Radicales y moderados definirán presupuesto

Acerca del Paquete Económico de la Federación, confía que sí presentarán un proyecto creíble y con superávit primario. Dice que el proyecto aprobado por el Congreso, dará una señal del peso que tienen los moderados del equipo de AMLO, encabezados por el diputado Mario Delgado y Carlos Urzúa, hasta los más radicales como Paco Taibo y Yeidkol Polevnsky.

“Tienes un espectro de política que va en dos extremos y seguramente estaremos dando coletazos de uno a otro y es lo que los mercados van a estar siguiendo paso a paso.

“Cuando la Ley de ingresos se apruebe, es cuando tendremos todos los elementos porque es ahí donde se tiene el techo de endeudamiento y de gasto”, consignó.

Considera que si los supuestos del presupuesto proponen un crecimiento del PIB en 2% será creíble, pues se espera que Estados Unidos siga creciendo, lo que pondrá un techo a la expansión.

Sobre el superávit primario al que se han comprometido dice que si el precio del petróleo se ubica entre 58 y 60 dólares por barril, el tipo de cambio en 20.50 y la plataforma de producción en 1.75 millones de barriles, y no se modifica nada de la política de gasolinas, los ingresos máximos estimables son 20.7% del PIB.

A esto habría que restarle para que sea un superávit primario de un punto del PIB, estos ingresos implican que quedaría un superávit primario de 0.8% del PIB.

Hay gastos fijos que hay que quitar como pensiones, ingresos de estados y municipios (participaciones) y sueldos que incluiría la nueva ley de remuneraciones que ahorra 0.5% del PIB. Con eso quedan 0.8% del PIB. Aumentando la inversión pública como ha dicho AMLO, en 1 punto del PIB, la dejaría en 3.6% del Producto y el resto del presupuesto que puede acomodarse quedaría en 4.2 del producto.

Viendo el presupuesto del 2018, el monto comparable era de 5 puntos del PIB. De manera que tienen que ahorrar 0.8 del PIB para alcanzar la meta del superávit de un punto.

“Ahí está la duda. Estamos hablando de casi 200,000 millones de pesos extra a los sueldos que ya se ajustaron y eso vendría supuestamente de mejores compras, menor corrupción y algunos ahorros.

“El presupuesto tiene que estar bien claro de cuánto van a ahorrar. Si no está bien claro, los mercados dirán no es creíble. O el gobierno reconocería que no todo lo prometido es posible”, explicó.

La estimación presupuestal de Barclays, incluye el supuesto de la reducción al IVA e ISR para los estados de la franja fronteriza.

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