Habrá fusiones bancarias en España y luego se dará el salto transfronterizo. Pero a lo mejor, los primeros protagonistas de estas operaciones continentales no serán los bancos españoles sino los alemanes y los franceses. Según apuntan varias fuentes, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), tiene diseñado un mapa bancario europeo. Quiere menos bancos y que sean más solventes, más grandes y paneuropeos. Y será en un periodo de cinco años, más o menos.

Las entidades más pequeñas, como las cajas rurales, o Pollença u Ontinyent, podrán seguir así. Cubren territorios donde la gran banca no llega porque les es poco rentable. La pieza que parece que no encaja en el mapa del BCE es la banca mediana o, mejor dicho, aquellas entidades que proceden de las antiguas cajas de ahorros, salvo CaixaBank, que es sistémica aunque doméstica, y Bankia, que debe aún privatizarse.

La banca mediana se encuentra llamando de puerta en puerta para ver si antes de ser absorbidos en menos de dos años (el baile de fusiones comenzará a mediados o finales del 2016) pueden negociar una posición significativa en CaixaBank o Popular, dos bancos a los que se les ha acercado Ibercaja y Unicaja.

CaixaBank y Popular están dispuestos a llevar a cabo operaciones corporativas, pero siempre que lleven ellos la voz cantante. Sólo el repliegue de estos bancos medianos a su zona de origen sin avances futuros puede que les facilitara su independencia durante varios años.

Pero a las fusiones nacionales le seguirán inmediatamente las uniones entre bancos europeos. Hay entidades alemanas (Deutsche Bank ahora no está para muchas operaciones) y sobre todo francesas que ya han puesto los ojos en la banca española. Tampoco hay que menospreciar a la británica en un futuro. Pese a que la banca extranjera decidió en la crisis salir de España, todo puede cambiar. Ése es el caso, según varias fuentes financieras, del francés BNP Paribas. Este banco decidió en el 2000 dejar la banca minorista en España y venderla a Caixa Galicia, ahora convertida en Abanca, tras su fusión con Caixanova.

Pero ahora parece que vuelve a estar interesada en esta parte del negocio que no realiza en España y se habría fijado en BBVA. La capitalización del banco que preside Francisco González es de algo más de 48,000 millones de euros, frente a 70,000 millones del francés.

La compra de una participación de 10%, por ejemplo, le podría dar a BNP Paribas el control, según algunas fuentes, que aseguran que, de momento, el francés no va a dar el paso, aunque lo haya analizado, pero eso no significa que lo haya rechazado.