Aún cuando el campo es un sector estratégico para la economía nacional, actualmente, no existe una banca de desarrollo agropecuario, por lo que la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (AMFE) consideró necesaria la existencia de una figura de este tipo.

Roberto Ureña Rangel, hasta hoy Presidente de la Asociación -será sustituido por Alejandro Martí-, explicó que ni Financiera Rural (Finrural) ni Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), que son las dos entidades que ofrecen fondeo para el campo, son banca de desarrollo.

Ninguno tiene la figura legal de banca de desarrollo. Para eso hay que cumplir ciertas características y ninguna de ellas forma parte de las seis que están catalogadas como de desarrollo , mencionó.

Carlos Provencio, prosecretario de la AMFE, detalló que Finrural en realidad es una paraestatal. Cuando el Congreso liquidó Banrural en el 2001, en lugar de generar un nuevo banco de desarrollo, se generó una paraestatal.

Con el tiempo se ha homologado a banca de desarrollo para temas de supervisión de la Comisión Bancaria, pero no es un banco , dice Provencio.

En el caso de FIRA -enfatiza el especialista-, se trata de una serie de fideicomisos establecidos en el Banco de México dedicados a la agricultura.

Llegan a ser, digamos, un capital conjunto de financiamiento al sector agroindustrial en México, pero que no tienen las capacidades de banco y, por ende, no pueden dar servicios bancarios a los intermediarios que están en el sector .

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