Las instituciones financieras dedicadas a los préstamos de nómina, en especial en el sector público, podrían ver presionada la calidad de sus activos debido al proceso electoral que habrá en México durante este año, indicó la calificadora Fitch Ratings.

De acuerdo con la firma, el próximo proceso electoral federal podría generar rotación y desempleo, en especial en dependencias gubernamentales, por lo que los trabajadores que cuenten con un préstamo de nómina dejarían de cumplir con sus obligaciones crediticias y presionarían la calidad de la cartera de estas entidades.

“El desempleo y la rotación que podría surgir de las elecciones federales podrían tener peso también sobre la calidad de los activos (de las nomineras)”, detalló la firma en un reporte reciente sobre los intermediarios financieros no bancarios de México y América Latina.

La calificadora acotó que las oportunidades de crecimiento en este segmento crediticio permanecerán en este 2018; sin embargo, contrastó que éstas podrían moderarse debido a la volatilidad e incertidumbre que impactarían en la confianza del consumidor durante este año.

La firma prevé para el 2018 una ligera disminución en las tasas de interés. Ante este contexto, la calificadora afirmó que esto ayudaría a mejorar el costo del fondeo al que tienen acceso las entidades nomineras; sin embargo, dichos recortes en las tasas serían moderados durante este año, lo que no tendría un impacto sustancial en las instituciones financieras.

REDUCEN RIESGOS

Fitch Ratings acotó que, a pesar de que el riesgo en este financiamiento es bajo, debido a la vinculación del crédito con la nómina, las entidades de este segmento enfocadas al sector público están expuestas a los retrasos de los gobiernos respecto al desembolso oportuno de los cobros retenidos a sus trabajadores, lo que podría afectar la liquidez .

Ante esto, la firma detalló que las instituciones más grandes del sector se han enfocado en trabajar con empleados federales, en lugar de estatales o municipales, con la finalidad de reducir los retrasos de la cobranza retenida, “considerando que éstos son más frecuentes en dependencias de gobierno (federales) que locales”.

La calificadora recordó que este tipo de préstamos son otorgados por bancos (en general) e intermediarios financieros no bancarios, pero con los empleados del sector público están más enfocados los segundos, además de bancos de nicho.

“Las barreras de entrada elevadas (de otros jugadores) y la ausencia de límites regulatorios en las tasas de interés hacen que este sector sea atractivo para los participantes actuales”, comentó la firma.

Pese a esto, la firma refirió que el ritmo de crecimiento de los préstamos ha disminuido de manera moderada debido a la incertidumbre y el menor crecimiento económico.

“Por primera vez en los últimos años, entre junio del 2016 y junio del 2017, el saldo de créditos de nómina presentó una disminución real de 3.0 por ciento. A pesar de ello, en junio del 2017 el crédito de nómina representó 23.6 por ciento de la cartera total de crédito al consumo”, explicó el banco central.

A junio del 2017, la cartera total de créditos de nómina estaba conformada por 5.6 millones de créditos con un saldo total de 224,400 millones de pesos.

“La ventaja de estos créditos para los otorgantes es que la institución retira el pago periódico del crédito de manera automática cuando el patrón dispersa el pago de nómina (...) Además, aunque se trata de un crédito sin garantía física, el riesgo del crédito de nómina es menor al de otros créditos al consumo no garantizados”, señaló el Banxico.

Pese a esto, el índice de morosidad ajustado (con quitas y castigos) del crédito de nómina rastreado por Banxico a junio del 2017 aumentó a 12.4%, con un valor cercano a los financiamientos personales.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx