Antes del Covid-19, el sector asegurador, tanto en México como a nivel internacional, preveía que en algún momento apareciera otra pandemia como parte de los riesgos emergentes que han acechado al mundo en los últimos años.

Por ello, el sector mexicano trabajó en sus márgenes de solvencia, para que éstos fueran suficientes —actualmente el sector cuenta con una solvencia tres veces mayor a la requerida por la autoridad—y así poder hacer frente a las obligaciones con los asegurados frente a este tipo de situaciones, refirió Recaredo Arias, director general de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

“Teníamos muy en claro los efectos que algo como el Covid-19 pudiera tener sobre la salud de las personas y la economía, pero nunca creímos que este impacto fuera a ser tan fuerte”, indicó en entrevista con El Economista.

—¿La contracción de 5.4% del sector que se prevé para este año sería una caída histórica?

—Hay que tomar con mucho cuidado esta cifra. Es una estimación, un análisis que hacemos con base en la información que tenemos a la mano. Los modelos tienen limitaciones. No es una bola de cristal en donde ya tenemos muy claro cómo va a estar el resultado este año.

Ricardo Ochoa, presidente de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), discrepa de este decrecimiento que prevemos. Él considera que no va a ser tanto o, incluso, que no habrá si tomamos en cuenta que en el primer trimestre del año crecimos 5.37%, lo que nos puede dar un margen para soportar los decrecimientos futuros. Tengo pendiente una reunión con él para contrastar nuestras cifras.

En el 2009 el sector asegurador creció pese a la crisis financiera en donde la economía mexicana decreció. En el 2010 fue cuando el sector asegurador presentó un decrecimiento entre 5.8 y 6%, por un efecto desfasado, mientras que también tuvimos el impacto del AH1N1. Es algo que podría ocurrir este año. Con el cierre de junio vamos a tener más información para poder revisar y, en su caso, confirmar o cambiar nuestra estimación.

—El sector era solvente pero ¿se previó el vivir una pandemia de este tipo?

—El año pasado tocamos en la Convención de Aseguradores el tema de los riesgos emergentes y es algo que también, en algún momento, se ha tocado en otros países porque es un tema muy fuerte e importante.

La verdad es que nosotros sí preveíamos una pandemia, que tuviera una repercusión mucho mayor que la de AH1N1. Teníamos muy en claro los efectos que algo como el Covid-19 tiene sobre la salud de las personas y el país, pero nunca creímos que este impacto fuera a ser tan fuerte en la economía y en la vida de las personas.

—¿El Covid-19 podría convertirse en el evento más caro para el sector asegurador mexicano?

—Lo que estamos pagando por Covid-19 no tiene nada que ver con lo que pagamos en el 2009 y el 2010 por el AH1N1 pero, finalmente, tampoco tendrá un impacto tan fuerte en los pagos totales de siniestralidad. Sí será relevante, pero no catastrófico. Esto desde luego, con la espera del control de la pandemia y que no se desborde, porque esto tendría efectos devastadores en México para la salud de las personas y la economía.

Hasta ahora el evento más costoso sigue siendo Wilma, del 2015 y después Odile, en el 2014. En tercer lugar ya se encuentra el sismo del 19 de septiembre del 2017.

—La pandemia ha evidenciado la importancia de contar con un seguro de gastos médicos; sin embargo, también ha mostrado la desigualdad y la poca penetración del seguro, ¿cómo cambiar esto?

—Esto tiene varias aristas y formas de abordarse. Por un lado, una vez más un evento de estos nos debe ayudar a crear conciencia en la población; sin embargo, a veces nuestra cultura y posibilidades económicas que, desafortunadamente, se verán afectadas, hacen que las personas no tengan recursos para comprar seguros. Tenemos que reforzar la venta de estos productos y hacer más labor y campaña para llegar a más población. Podemos apoyarnos de los microseguros para que el producto sea más accesible para la población; sin embargo, no todas las compañías se meten a este negocio porque no son productos tan rentables y son muy complejos.

Asimismo, podemos meternos a nuevos segmentos de la población a través de las insurtech, para hacer los seguros más accesibles.

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