La contingencia derivada de la pandemia del Covid-19 también frenó el proceso de autorización de las fintech en México. Se esperaba que a lo largo de este año se dieran los avales por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Ahora, Gerardo Obregón, director general de la startup de financiamiento colectivo y crowdfunding, espera obtener luz verde para seguir con sus operaciones, pero ya de forma regulada, entre marzo y abril del 2021.

En videoconferencia, recordó que las fintech interesadas en seguir con sus operaciones de manera regulada, tuvieron hasta septiembre del 2019 para ingresar su solicitud ante la CNBV. Después vino una etapa de observaciones que tuvieron que atender con fecha límite de marzo del 2020. Sin embargo, fue justamente cuando inició la pandemia y se puso una pausa en el proceso.

En agosto, cuando se reiniciaron los trámites, la CNBV les pidió nuevas observaciones sobre cómo les ha impactado y cómo podría impactarles la emergencia sanitaria, lo cual sigue en curso.

“Ahora este límite de desahogo de observaciones es más o menos en diciembre, y ya habría después de esta segunda ronda de observaciones, una autorización estimada, más o menos para marzo o abril del 2021”, subrayó.

México y el modelo P2P

Uno de los modelos de negocio de las fintech y de los que forma parte Prestadero, es el fondeo colectivo conocido como Peer to Peer Lending (P2P). Plataforma en la que coinciden inversionistas (personas) que buscan mejores rendimientos, el capital lo inyectan en proyectos de emprendedores con potencial de crecimiento.

A decir de Obregón, en países como China y Estados Unidos, tuvo un auge importante en un principio, pero en los últimos años en el primero de los casos está a punto de desaparecer porque, antes de la regulación, se cometieron fraudes; y en el segundo, el ritmo bajó considerablemente porque los inversionistas ya no eran personas, sino incluso bancos o los clientes de los bancos, lo que ha distorsionado la figura.

En el caso de México, aclaró, más específico en el caso de Prestadero, 100% de los inversionistas siguen siendo personas, por lo que mantiene su modelo original y con ello espera que la figura siga funcionando como hasta ahora.

eduardo.juarez@eleconomista.mx