La gobernadora de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Lael Brainard, advirtió el jueves que era prematuro que los reguladores revisen los requerimientos de capital y liquidez de los grandes bancos, debido a las vulnerabilidades que afrontaría la economía.

En un discurso que destaca su posición sobre los esfuerzos de regulación financiera en Washington, las declaraciones de Brainard parecieron acentuar la división con el presidente de la Fed, Jerome Powell, y el vicepresidente del banco central, Randal Quarles, que la semana pasada votaron a favor de recalibrar la normativa sobre capitales bancarios.

La modificación debería ser adoptada en los próximos dos meses después de un periodo de consultas públicas.

Estas medidas permitirían a los grandes bancos reducir de 24 a 14 el número de medidas de restricción de sus fondos propios a las que deben someterse.

Brainard se mostró en contra de la propuesta.

Esta semana, Quarles también dijo que podría ser necesario hacer cambios similares a las normas de liquidez, lo que sugiere que los bancos de menor tamaño podrían quedar sujetos a los mismos onerosos requerimientos de fondos que afectan a los prestamistas globales.

Sin embargo, el jueves, Brainard no concordó con estas medidas y dijo que los aumentos de los precios de los activos y de las cargas de deuda indicaban que era demasiado pronto en el ciclo económico para revisar estas normativas estructurales introducidas tras la crisis financiera del 2007 al 2009.

“En momentos en que se están incrementando las presiones y en que las valoraciones de activos se ven sobreexigidas, deberíamos estar buscando salvaguardar los colchones de capital y liquidez que las organizaciones han acumulado en los últimos años”, declaró.

Podría ser apropiado para la Fed pedir a los bancos que separen un capital cortafuegos adicional para afrontar complicaciones cíclicas (CCyB, por su sigla en inglés) en caso de que se decida aplicar cambios a las normas de capital estructural y liquidez, añadió la gobernadora del banco central.

La normativa de la Fed que permite la creación de los CCyB fue emitida en el 2016, tomando en cuenta los cortafuegos estructurales establecidos en ese momento.

Actualmente la Fed realiza exámenes anuales a bancos con más de 50,000 millones de dólares en activos para determinar si tienen capital suficiente para enfrentar una crisis. Bajo el esquema propuesto, la cantidad de capital retenido será ajustado a cada institución y dependerá del estatus de la economía y los riesgos que enfrenta el banco.