Los precios al consumo (excepto productos perecederos) subieron 1% en febrero en Japón respecto al año anterior, tras un alza de 0.9% en los tres meses anteriores, anunció el viernes el gobierno, una cifra que confirma las predicciones de los economistas.

El banco central está ahora a medio camino de su objetivo de inflación 2%, tantas veces aplazado.

El gobernador del banco central, Haruhiko Kuroda, que empezará un segundo mandato de cinco años dentro de poco, prometió mantener su ambiciosa política de expansión cuantitativa hasta alcanzar sus objetivos, que espera cumplir entre el 2019 y el 2020. Inicialmente, se había marcado el horizonte en el 2015.

Si se excluyen, además de los productos frescos, los precios de la energía, la inflación fue de 0.5%, en comparación con 0.4% de enero.

Pese a esta mejora, el Banco de Japón (BoJ), que actúa en el marco de la estrategia de estímulo de la economía "abenomics" del primer ministro Shinzo Abe, está lejos de haber ganado su apuesta, advierten los economistas.

Aunque el archipiélago atraviese una fase de crecimiento de inédita duración desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, a finales de los años 1980 (ocho trimestres consecutivos), el consumo de los hogares sigue siendo débil, mientras que los sueldos apenas suben.

Además, las empresas japonesas podían redoblar la prudencia, pues el yen, valor refugio, se fortaleció en los últimos meses, lo que lastra a las empresas exportadoras. El viernes, el dólar cayó por debajo de los 105 yenes por primera vez desde noviembre del 2016, tras el anuncio de Donald Trump de sanciones comerciales contra China.