Las plantillas de Deutsche Bank y Commerzbank se proponen hacer un frente común contra una eventual fusión entre los dos mayores bancos alemanes, informó el diario económico Handelsblatt.

El sindicato del sector servicios Verdi y representantes de los trabajadores de ambos bancos acordaron organizar conjuntamente su lucha contra los planes de fusión en una reunión mantenida el pasado jueves, detalló el rotativo.

Ese día se reunieron los consejos de supervisión de los dos bandos, que el domingo anterior habían anunciado oficialmente el inicio de conversaciones para una eventual fusión.

De las reuniones, por separado, de ambos consejos no trascendieron los contenidos a los medios, aunque el rechazo de los representantes de los trabajadores era conocido desde que, hace unas semanas, empezaron a circular rumores sobre el plan de fusión, aparentemente impulsado por el gobierno alemán.

El sindicato Verdi advirtió del peligro de la destrucción de entre 30,000 y 40,000 puestos de trabajo; actualmente el Deutsche Bank tiene una plantilla estimada de 97,000 trabajadores, mientras que la de Commerzbank se sitúa en los 49,000 empleados.

La operación choca no sólo con el rechazo de los representantes de los trabajadores, sino de algunos expertos como el consejo de los asesores económicos conocidos como los cinco sabios, que desaconsejaron la fusión y advirtieron que no es la solución para los problemas que arrastran ambos bancos.

Los defensores de una eventual fusión apuntan, en cambio, a que con la creación de un nuevo coloso en el sector se evitaría su absorción por otro banco extranjero.

En medios alemanes, se considera que el principal defensor de la fusión es el ministro de Finanzas, el socialdemócrata Olaf Scholz.

Sin embargo, también se recordó que la propia canciller Angela Merkel, en el momento álgido de la crisis del 2008, se pronunció en contra de la creación de un gran banco, ya que, en caso de entrar en problemas financieros, el Estado se vería obligado a rescatarlo.

Commerzbank tuvo que ser rescatado en el 2008, tras la quiebra de Lehman Brothers y después de adquirir el Dresdner Bank.

Ahora el Estado alemán tiene una participación de 15% en Commerzbank.

Deutsche Bank, el mayor banco privado comercial de Alemania, volvió a tener beneficios en el 2018, por primera vez desde el 2014, pero sufre aún los efectos de los anteriores números rojos y las secuelas de las sanciones impuestas por la justicia estadounidense.

Prohibido vender acciones

De acuerdo con lo que publicó este domingo el Financial Times, se prohibió a los directivos y principales gerentes de Deutsche Bank vender cualquier acción del banco que tengan en su poder mientras se prolonguen las conversaciones con su rival Commerzbank de cara a una posible fusión.

Esta prohibición supone otro duro golpe para los empleados, contrarios a esta alianza, que vieron cómo el pago de sus acciones diferidas se reducía a más de la mitad el año pasado, señaló el rotativo.

“Cuando se anunciaron las negociaciones, se implementó una restricción en todo el banco sobre las acciones que tuvieran en su haber los empleados en ambas entidades para garantizar el pleno cumplimiento de la regulación vigente”, dijo un portavoz del Deutsche.

“Se trata de una práctica estándar para este tipo de situaciones y se brindó orientación al personal al respecto. Desde entonces, las restricciones se han reducido a un grupo más pequeño”, expuso.