El sector de las sociedades cooperativas de ahorro y préstamo (socaps) es quizá el más antiguo de los sistemas financieros del país, además de que es un participante importante en el proceso de inclusión y muy competitivo, por lo que no se le debe satanizar , dijo José María Aramburu Alonso, director general de Evaluación y Vigilancia de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Aramburu Alonso reconoció que en la actualidad operan seudocajas de ahorro que son las que manchan al sector.

En entrevista, el funcionario explicó que se puede dividir a las socaps en tres grupos: las que ya están autorizadas –que son alrededor de 105 entre cajas de ahorro y sociedades financieras populares (sofipos)-; las que están en proceso de regularización –cerca de 250-, y las que operan fuera del marco legal que, reconoció, son cientos.

De ésas hay que tener mucho cuidado. Están operando principalmente en Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Chiapas , precisó.

Aramburu Alonso dejó ver que no es un fenómeno que vaya a la alza, pero indicó que los niveles de seudocajas se han mantenido. Explicó que los usuarios pueden darse cuenta de que se trata de una caja fraudulenta si es que, por ejemplo, ofrecen rendimientos por arriba de 10 por ciento.

No es posible que una entidad ofrezca rendimientos por encima de 10 por ciento. Eso va a conllevar a un hueco financiero de la institución o a un probable fraude. Los Cetes tienen un rendimiento acumulado al año pasado de 4.8%, más menos. ¿Cómo es posible que algunas seudocajas, porque ya no les podemos llamar cajas de ahorro, ofrezcan rendimientos por encima de 10%? , se cuestionó.

En contraparte, el funcionario de la Condusef recomendó a la población que lo requiera, hacer uso de las socaps que ya están autorizadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), cuyo listado se puede encontrar en su sitio de Internet.

Respecto de las que están en proceso de regularización, puntualizó que ello no significa sean ilegales, pero recomendó no hacer uso de éstas por el momento.

Las entidades que están en proceso de regularización no tienen fondo de protección, no se conocen sus datos contables ni financieros y no son supervisadas por la CNBV. Ésas son las principales razones por las que actualmente la Condusef no las recomienda , enfatizó.

Las socaps que aún no están autorizadas tienen como límite para hacerlo el 31 de diciembre de este año e insistió en no satanizar al sector.

eduardo.juarez@eleconomista.mx