En las últimas semanas se han dado a conocer diversas propuestas para reformar el sistema de pensiones del país. Esto, con el fin de reducir la carga fiscal que tienen los sistemas de reparto y sobre todo para evitar una crisis social como la que han vivido diferentes países de Latinoamérica.

David Kaplan, especialista senior en la Unidad de Mercados Laborales y de Seguridad Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), consideró que, bajo la dinámica laboral en la que se desarrollan los mexicanos, es decir, dentro y fuera de la formalidad, es necesario que se consolide un sistema de pensión universal.

“La pensión no contributiva, es decir, la universal, debería ser la columna vertebral del nuevo sistema porque es algo que recibirían todos los trabajadores y estaría a cargo del Estado”, comentó a El Economista.

El año pasado, el BID presentó un diagnóstico del sistema de pensiones mexicano en el que ve acertada la decisión del gobierno federal de crear una pensión no contributiva universal para lograr una mayor cobertura. No obstante, señala que el monto de la pensión (1,275 pesos mensuales) es muy bajo para garantizar un nivel de vida mínimo al momento del retiro.

Por ello, sería recomendable garantizar un mayor ingreso para todos los trabajadores al momento de jubilarse y que ese apoyo que recibe por parte del Estado se complemente con el ahorro que generó el trabajador en su administradora de fondos para el retiro (afore).

“La persona, al momento de cumplir la edad de retiro, tendría derecho a una pensión universal y con el dinero que ahorró en su afore podría adquirir una renta vitalicia que le ofrezca un monto adicional a la pensión universal”, indica el estudio del BID.

Instituto de pensiones

Para lograr una pensión universal, es necesario que se homologuen los diferentes esquemas de pensiones que existen en el país. Para ello, sería bueno contar con un instituto de pensiones que ayude a converger a un sistema universal, indicó Kaplan.

“Creo que es buena idea tener un instituto que supervise y tenga la rectoría del sistema de pensiones. Existen miles de programas de pensiones que muchas veces no sabemos si son sostenibles, o bien, tienen parámetros que en el futuro representan un alto costo fiscal”.

La idea de un instituto de pensiones es que se enfoque en establecer reglas y parámetros que permitan ir homologando de manera gradual el sistema de pensiones. “Es posible que tardemos muchos años, pero es necesario ir poniendo techos y pisos parejos para todos”, enfatizó el representante del BID.

Se debe cuidar los salarios de los trabajadores.

Ante la propuesta del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de subir las aportaciones de 6.5 a 15% y que el incremento lo asuman las empresas, Kaplan comentó que se debe tener cuidado en que los salarios de los trabajadores no se vean afectados.

“Si la empresa tiene que aportar más, es necesario que se garantice que no se van a bajar los salarios de los trabajadores, pues de alguna forma la empresa buscará compensar ese costo mayor a la seguridad social”.

Kaplan destacó que, el nuevo sistema de pensiones debe evitar regresar a un sistema de reparto que se financie de subsidios, pues éste esquema es regresivo, es decir, no beneficia a los que más lo necesitan.

Propuesta del BID

  • Una ley marco que establezca criterios que todos los programas de pensiones que existan en el país tendrán que cumplir.
  • Crear una institución independiente que proponga activamente cambios y mejoras al sistema.
  • Instituir mecanismos de supervisión y rendición de cuentas de todos los regímenes de beneficio definido para transparentarlos.
  • Generar grupos de trabajo con instancias judiciales y políticas.

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