La Procuraduría General de la República (PGR), en colaboración con el Banco de México (Banxico), ya investiga el ciberataque que sufrieron los servicios de transferencia al Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) de algunos bancos, que derivaron, de acuerdo con Banxico , en pérdidas para algunas instituciones que ascenderían a alrededor de 300 millones de pesos.

La dependencia informó lo anterior luego de que se diera a conocer que algunos bancos y otras entidades afectadas presentaran las denuncias correspondientes tras el hackeo de sus sistemas.

La PGR detalló que es a través de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que trabaja a fin de esclarecer las afectaciones a diversas instituciones financieras, derivadas del ataque cibernético perpetrado al servicio de transferencias del SPEI.

Esta agencia, a través de la Unidad de Investigaciones Cibernéticas y Operaciones Tecnológicas, recaba los registros y procedimientos de operación de todos los sistemas involucrados que soportan la operación del SPEI de las instituciones financieras afectadas y proveedores de servicios de enlaces de comunicación del sistema con el Banxico.

Estas acciones, precisó la dependencia, tienen la finalidad de identificar la vulnerabilidad, los vectores de ataque y el modus operandi de posibles involucrados en las transferencias electrónicas ilegítimas sobre la plataforma de pagos SPEI.

La PGR puntualizó que, a la fecha, la AIC cuenta con datos técnicos que permiten establecer diferentes líneas de investigación, las cuales se encuentran en proceso de análisis, lo que permitirá reconstruir los hechos ocurridos en días pasados y poder identificar a los responsables de estas conductas que han afectado el sistema financiero mexicano.

“La PGR trabaja de manera coordinada con el Banco de México con el objetivo de integrar elementos suficientes que permitan identificar y sancionar a los responsables de este probable hecho ilícito”, concluyó.

La víspera, Marcos Martínez Gavica, presidente de la Asociación de Bancos de México, explicó que la manera en la que los ciberdelincuentes actuaron fue la siguiente: hackearon los sistemas externos con los que algunos bancos se conectaban al SPEI y de ahí desviaron recursos a cuentas falsas que los delincuentes crearon en diferentes bancos, para inmediatamente ir a extraerlos directamente en sucursales.

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