No sólo las fintech como tal, sino otros modelos nuevos de negocio financiero basados en la tecnología, como los llamados neobancos, han encendido las alertas en los bancos tradicionales.

Un análisis de la Federación Latinoamericana de Bancos (Feleban), de la cual México forma parte, destaca que aunque hasta el momento la banca tradicional no ha sido fuertemente atacada por los neobancos, este panorama podría cambiar en el mediano plazo.

“Un informe reciente estima que los 10 bancos más grandes de Estados Unidos, de no reaccionar oportunamente ante competidores disruptivos, podrían perder 11% de su base de clientes en el segmento minorista en los próximos 12 meses, que equivale a una pérdida de depósitos de 344,000 millones de dólares”, señala el documento.

La Felaban indica que aunque no hay una definición formal de este tipo de entidades, puede catalogarse como un neobanco aquella entidad que ofrece servicios de intermediación bancaria bajo un modelo de negocio 100% digital.

En México hay dos ejemplos relevantes: Albo y más recientemente la llegada del brasileño Nubank, aunque éste todavía no inicia operaciones en el país azteca.

A nivel mundial hay otros casos destacados como N26, Monzo y Revolut en Europa; WeBank (propiedad de Tencent, operado a través de WeChat) y Mybank (propiedad de Alibaba), en Asia. Otros en América Latina son: Ualá, Banco Original y Nequi.

Este nuevo tipo de entidad bancaria, de acuerdo con la Felaban, representa el punto de quiebre entre el modelo tradicional de prestación de servicios y la creación de nuevas figuras jurídicas que encaren nuevos retos para la prestación de servicios financieros.

“En el modelo hay neobancos que tienen nexos con entidades bancarias tradicionales y también la aparición de nuevas entidades con nuevos accionistas dispuestos a ofrecer nuevos servicios y formas de prestación del mismo”.

Pros y contras

El organismo que reúne a las principales asociaciones bancarias de la región menciona que aunque hoy la cuota de mercado de los neobancos no es significativa en diversos países, permite inferir que su relevancia no será menor durante los próximos años.

Algunos aspectos a favor de estas entidades son, de acuerdo con la Felaban: que representan bajos costos transaccionales (e incluso nulos); tecnología y funcionalidad, ya que operan principalmente a través de canales digitales, sobre todo aplicaciones móviles; promueven la inclusión financiera al hacer uso intensivo de la tecnología que les permite apalancar su operación en el uso de herramientas como la inteligencia artificial; además de que destaca la ausencia de sucursales físicas.

“La ausencia de sucursales físicas, caracterizadas por costosas infraestructuras de mantenimiento, les permite trasladar dichas eficiencias de costos al consumidor financiero en forma de tarifas y tasas de interés más bajas”.

La Felaban destaca que a la par ha surgido una serie de retos asociados al crecimiento de los neobancos como: ausencia de un seguro de depósitos (al no ser propiamente entidades bancarias formales); preocupaciones de protección al consumidor relacionadas con ciberseguridad, protección de datos personales y temas de quiebras o redes de seguridad financiera.

También que hay poca diversidad en el portafolio de servicios financieros y (también como un reto) la ausencia de sucursales físicas, al no ser los canales digitales aún el medio preferido de la mayoría de los usuarios.

Necesaria regulación

La Felaban indica que debido a la naturaleza de sus operaciones, la escalabilidad de su modelo de negocio, su crecimiento repentino y sostenido, y su creciente incidencia en la estabilidad financiera, se esperaría que los neobancos sean sujetos de inspección, vigilancia y control de los supervisores financieros.