A julio pasado, el Índice de Morosidad (Imor) de la banca aún no registraba un impacto negativo por la crisis derivada de la pandemia de Covid-19. Ese mes, dicho indicador se ubicó en 2.09%, incluso ligeramente menor a 2.20% registrado en julio del 2019 y a 2.12% de junio.

Pero es un hecho, de acuerdo con previsiones de los propios bancos, que en los próximos meses habrá un deterioro de la cartera como consecuencia de la difícil situación económica y el desempleo que se vive en el país, y una vez que ya ha concluido el programa de diferimiento de pagos de créditos por entre cuatro y seis meses.

Para enfrentar esta situación, los bancos, de la mano de las autoridades, trabajan en un segundo programa de ayudas que estará centrado en reestructuras de créditos; además de que en los últimos meses han creado reservas adicionales para afrontar la situación.

De acuerdo con información de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el Índice de Cobertura (Icor) —que cubre la cartera vencida— se ubicó en julio en 168.7%, cuando en julio pasado estaba en 145.7 por ciento.

En Finterra se disparó

Aunque en general el Imor de la banca a julio pasado estaba en niveles bajos, hay algunos bancos en que se disparó.

Es el caso de Finterra, banco de reciente creación especializado en la atención de empresas, que presenta Imor de 20.71% desde 9.03% de julio del 2019 y un Icor de 46.58 por ciento.

En consumo, la morosidad más alta

La información precisa que es en la cartera de consumo donde se registró la morosidad más alta con 4.08% en julio.

Los créditos personales tuvieron el Imor más alto con 6.01 por ciento. A estos les siguieron las tarjetas de crédito con 4.71%; la cartera de créditos otorgados para la adquisición de bienes de consumo duradero con 3.14% y nómina con 2.72 por ciento.

En la cartera comercial, la morosidad fue 1.26% (desde 1.38%); y en vivienda de 3.16% (desde 2.72 por ciento).

eduardo.juarez@eleconomista.mx