La agencia de calificación crediticia Moody’s rebajó a Negativa la perspectiva de la deuda a largo plazo de Reino Unido por “el debilitamiento de las instituciones”, en un contexto de difícil salida de la Unión Europea, anunció este viernes.

“El vigor económico y presupuestario de Reino Unido podría ser más débil y estar más expuesto a los choques de lo que estaba previsto”, señaló Moody’s en un comunicado. La nota de la deuda permanece, sin embargo, en “Aa2”.

La agencia estadounidense observa, además, que Londres “tiene problemas para afrontar la magnitud de los retos políticos con los que debe lidiar actualmente”.

“La creciente inercia y, a veces, la parálisis política mostraron hasta qué punto el lado previsible que distinguía tradicionalmente al marco institucional de Reino Unido ha disminuido”, explican los economistas de la agencia.

El Brexit ya ha sido aplazado tres veces y está previsto que se produzca a finales de enero.

El país celebrará, además, unas elecciones legislativas anticipadas el 12 de diciembre.

Votaciones generales, el 12 diciembre

Los británicos volverán a las urnas el próximo 12 de diciembre para escapar de la parálisis provocada por Brexit.

El pasado 30 de octubre era la fecha clave para la salida de los británicos de la Unión Europea.

“Ya sólo hay un modo de culminar el Brexit frente a este Parlamento incansablemente obstruccionista”, dijo el primer ministro, Boris Johnson, al comenzar el debate en la Cámara el pasado 30 de octubre.

“Frente a este interminable y obstinado empeño en negarse a obedecer el mandato popular (el resultado del referéndum de salida del 2016) sólo podemos renovar este Parlamento y devolver la voz a la ciudadanía”, declaró, en la Cámara de los Comunes.

Boris Johnson alcanzó un acuerdo sobre el Brexit con la Unión Europea  cuando ninguno de sus detractores confiaba en que pudiera lograrlo. Y ha utilizado en su propio beneficio el hartazgo y la desesperación de los partidos de la oposición para conseguir el adelanto electoral que perseguía.

Es cierto que deberá presentarse a las urnas sin haber logrado cumplir su promesa de sacar al Reino Unido de la UE antes del 31 de octubre.

Pero ante los ojos de los electores hizo todo lo posible por cumplirla. Su deseo de cumplir con el mandato popular del referéndum del 2016, explicará a los votantes, se ha visto frenado por un Parlamento empeñado en bloquearlo todo.