En línea con lo anunciado respecto a México, Moody’s cambió a estable desde negativa la perspectiva de siete bancos mexicanos y del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB).

Son cuatro bancos comerciales a los que la agencia cambió la perspectiva: BBVA Bancomer, Banamex, Banorte y Santander; y tres de desarrollo: Nafin, Banobras y Bancomext, además del IPAB.

Moody’s destacó que las acciones de calificación de las ocho instituciones financieras fueron resultado del cambio de perspectiva a Estable desde Negativa de la calificación de bonos de México de A3, que la calificadora utiliza para evaluar la capacidad del gobierno para brindar apoyo financiero extraordinario para las instituciones financieras en caso de estrés.

“Todas las calificaciones de los emisores afectados se ven favorecidas por una expectativa implícita o una promesa explícita de apoyo por parte del gobierno”, señaló.

Explicó que la estabilización de la perspectiva soberana de México refleja la disminución de los riesgos para el crecimiento, debido a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la resistencia de la economía respaldada por reformas que contribuyen a resultados fiscales favorables y una reducción moderada de los índices de deuda, además de una baja probabilidad de que el resultado de las elecciones afecte las tendencias económicas y fiscales positivas e indique una menor capacidad del gobierno para brindar apoyo.

“Las mismas consideraciones también sugieren menores riesgos que podrían haber alterado posiblemente los resultados financieros de los bancos afectados”, puntualizó.

En su reporte, Moody’s enfatizó, además de su capacidad, la probabilidad de apoyo por parte del gobierno. “Moody’s sigue evaluando una disposición muy alta por parte del gobierno de brindar apoyo a los emisores afectados. En el caso de BBVA Bancomer, Citibanamex, Banorte y Santander, la evaluación se basa en su importancia para el sistema de pagos del país y su considerable participación en el mercado de depósitos de 22, 15, 14 y 14%, respectivamente, a febrero del 2018”, señaló.

Agregó: “asimismo, esta evaluación considera el historial de las autoridades de brindar apoyo en casos de necesidad y el tamaño relativamente pequeño del sistema bancario en relación con el PIB, lo cual haría que el rescate del sistema bancario, en caso de ser necesario, fuera más asequible para el gobierno”.

Para Nafin, Banobras y Bancomext, la evaluación de la muy alta disposición para brindar apoyo por parte del gobierno toma en cuenta las leyes orgánicas de cada banco de desarrollo, que comprometen al gobierno a cumplir con las obligaciones financieras de los bancos en todo momento.

“Este apoyo estatutario refleja la posición de los bancos como ramas del gobierno y su importante función en materia de política pública”, refirió.

Moody’s consideró que es muy probable que el gobierno apoye a todos los acreedores de los bancos, incluidos los individuos extranjeros, si los hubiera, y garantice el pago oportuno de las obligaciones de estos últimos bancos.

Para el IPAB, Moody’s utiliza la calificación del bono del gobierno de México para reflejar la fortaleza financiera del fondo de garantía de depósitos, ya que es parte integral del gobierno mexicano y, por lo tanto, se beneficia del respaldo implícito que brinda el soberano a las obligaciones de dicho instituto.

La agencia manifestó que, debido a la muy alta disposición del gobierno de brindar apoyo a los bancos afectados, las calificaciones en escala global de estas entidades podrían enfrentar una presión al alza si la calificación de bonos del gobierno de México se incrementa.

“Por otro lado, si la calificación de bonos del gobierno de México enfrenta nuevamente presión a la baja en el futuro, las calificaciones afectadas en escala global también recibirán presión negativa”, indicó.