La recién aprobada Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, conocida como Ley Fintech, no prevé temas fiscales. Para algunos es el gran pendiente de esta normativa que pone a México a la vanguardia, pero para otros, es una oportunidad para la creación de una miscelánea fiscal al respecto, que ponga las reglas claras en temas como, por ejemplo, la declaración de ganancias por la compraventa de activos virtuales.

Para José Díaz Cuadra, integrante de la Comisión de Tecnologías Emergentes del Colegio de Contadores Públicos de México, el sector fintech tiene mucho que aportar a la economía nacional, tanto en temas de servicios financieros como en el aspecto tributario.

“El aporte (del sector fintech) para la economía puede ser muchísimo. La tendencia a nivel mundial es que todo está cada vez más automatizado, toda prestación de servicios ya es  a través de tecnologías (...) y la industria fintech es eso (tecnología)”, detalló Díaz Cuadra.

El integrante del Colegio de Contadores ejemplificó que en la actualidad, en el tema de activos virtuales, los cuales tienen un mayor uso para inversión que para el intercambio de valores, no hay un tratamiento fiscal específico respecto a las ganancias o pérdidas que se dan por la compraventa de éstos.

“Los activos digitales deberían de tener un tratamiento fiscal en particular por la propia naturaleza de su emisión, su comercialización, su forma de uso (...) y la forma natural de hacerlo es a través del propio regulador en materia fiscal en las resoluciones misceláneas”, acotó el especialista.

Hace algunas semanas, el vicepresidente de Política Regulatoria de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Carlos Orta Tejada, explicó que el tema fiscal no está presente en la Ley Fintech debido a que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) no requiere de una normativa en específico para emitir una miscelánea.

“En la ley no está (el tema fiscal) porque la SHCP no requiere de una facultad expresa en la ley para esos casos (...) le corresponde a la Secretaría de Hacienda realizar la miscelánea específica para los casos, por ejemplo, de inversiones en las plataformas de fondeo colectivo (crowdfunding)”, explicó Orta Tejada.

Al respecto, Díaz Cuadra comentó que las misceláneas fiscales tienen la finalidad de complementar las medidas tributarias que adopta el gobierno.

“Las resoluciones misceláneas lo que hacen es complementar los cómos, por ejemplo: ¿cómo debo considerar la ganancia de un activo digital y qué tratamiento debería tener?”, explicó.

Serían retenedoras de impuestos

Díaz Cuadra indicó que lo más viable para este tema es que se solicite a las plataformas fintech que sean autorizadas para operar, se vuelvan retenedores de impuestos de sus clientes, como pasa en las financieras tradicionales.

“Si una persona abre su cuenta de ahorro, o cualquier producto de inversión, en un banco, por cuestiones regulatorias el banco retiene parte de las ganancias, retiene una parte del Impuesto sobre la Renta (ISR)... ¿Cómo será la retención en fintech? A lo mejor, naturalmente, a través de la misma institución de tecnología financiera”.

“La regulación secundaria en materia fiscal tendrá que decir qué carga regulatoria va a generar a las fintech el debido cumplimiento de los impuestos y cómo lo va a hacer: ¿Van a ser retenedoras o no? Nosotros como gremio consideramos que lo más viable es que lo sean”.

Ante esto, el especialista indicó que en caso de que esto se dicte así, las fintech deben tener en cuenta este aspecto, pues operativamente no es fácil que se conviertan en retenedoras de impuestos.

“En la operación es complicado (ser retenedores), es laborioso, porque se necesita tener personal que se dedique a ello, por ejemplo, el área contable fiscal tendrá una carga regulatoria adicional, que va a ser la retención y el entero al regulador”, añadió.

En la ley aprobada en marzo pasado, y la cual se encuentra en la elaboración de las disposiciones secundarias, se reconocen dos figuras: las plataformas de fondeo colectivo y las de fondos de pago electrónico. Asimismo, se permite la utilización de activos digitales, tanto de las empresas fintech como de las instituciones financieras tradicionales, pero sólo de aquellos que autorice el Banco de México.

Para Gerardo Obregón, director general de la plataforma Prestadero, es necesario que se pongan las reglas claras en materia fiscal, con la finalidad de no inhibir el crecimiento de este sector, además de generar incentivos fiscales para su mayor uso.

“En Inglaterra, por ejemplo, se ha fomentado la inclusión de personas de estas plataformas a través de ciertos beneficios fiscales (...) inclusive hay algunas que no causan ISR sobre los intereses que se obtengan a través de las plataformas de fondeo colectivo”, comentó Obregón.

Recomendaciones

Aunque en la actualidad no se tienen las reglas claras de cuál es el tratamiento fiscal que se debe tener, tanto como por las ganancias o pérdidas que se generen por invertir en éstas plataformas, el público que ya tiene dinero en ellas no debe dejar de lado el tema fiscal, recomendó Díaz Cuadra.

“No hay que inventar, no hay que arriesgarse, no por no tener claridad específica y detallada, no tiene que ser considerado para efectos de las declaraciones de impuestos, eso sería un error, porque se podría considerar una evasión (...) entonces, lo importante es seguir declarando”.

Se espera que en las próximas semanas, el sector fintech presente una propuesta fiscal al Servicio de Administración Tributaria. Para Díaz Cuadra, es importante que la miscelánea se empate con los tiempos de las emisiones secundarias de la Ley Fintech, es decir, de seis hasta 24 meses después de su promulgación en el Diario Oficial de la Federación.